Hidratación durante el ejercicio

El ejercicio prolongado puede llevar al deterioro de las funciones termorregulatorias y cardiovascular del organismo, este deterioro no puede prevenirse mediante la ingesta de líquidos antes del ejercicio (prehidratación), ni tampoco con la disminución temporal de la temperatura de la piel, el único método efectivo para atenuar las alteraciones de dichas funciones es la ingesta de fluidos durante el ejercicio.

Este proceso depende de la absorción intestinal y existen varios factores que aumentan la absorción, sobre la ingesta de agua pura, a saber:

Glucosa: la presencia de carbohidratos en una bebida deportiva aumenta considerablemente la absorción del sodio como la del agua.

Sodio: que reemplaza al sodio perdido en la transpiración, promueve la absorción del agua y aumenta el sabor.

Aminoácidos: que estimulan la absorción del sodio y el agua, independientemente de la glucosa.

Está comprobado que la fórmula más eficaz en términos de absorción de fluidos debe ser una bebidas de las llamadas hipotónicas (con baja concentración de sales, recomendadas para ejercicios de baja intensidad, con poca sudoración) o bién isotónicas (recomendadas para ejercicios de intensidad moderada y alta, que proporcionan sales minerales y energía para una adecuada restauración de líquidos, electrolitos y carbohidratos). Por dichos motivos, es un aspecto importante a tener en cuenta según la actividad física que se esté desarrollando y a la hora de seleccionar una bebida.

Néstor O. Bondancia
Profesor Nacional de Educación Física