El Aikido durante la Cuarentena COVID 19, en Ciudad de Buenos Aires

El profesor Patricio Ghiraldo comparte este artículo escrito por el Lic. Daniel Andrés Laschera 4to Kyu Aikido - CDA

Las personas que no se encuentran ligadas a un arte marcial japonés como el Aikido, pueden tener la sensación de que no es posible practicar las técnicas propias del mismo en un lugar diferente al Tatami.

En realidad, esta situación de pandemia nos ha demostrado una cualidad / capacidad adicional del Aikido: poder ser transmitido en cuanto a las enseñanzas de técnicas y conceptos filosóficos con un alto nivel de exactitud, pero a la vez, y esto es lo más importante, poder hacerlo a través de un vínculo personal muy fuerte entre el Sensei y el resto de los alumnos.

Muchos no podrán entender la práctica sin contacto físico. Nuestro arte marcial va más allá del mismo, ya que a lo largo de nuestra vida de alumnos (con características de eterna, por cierto) concentramos nuestras energías en poder lidiar con nosotros mismos, con nuestras brechas personales y profesionales, inseguridades, egos y visiones personales de la vida y de las relaciones entre las personas que son el obstáculo diario para enfrentar.

Aikido nos muestra el camino personal a seguir. Es una filosofía de aprendizaje para lidiar con el conflicto ya sea en lo personal como con el que se genera con otras personas. Por esa razón este proceso de enseñanza / aprendizaje a distancia, en vivo y aprovechando al máximo las bondades tecnológicas disponibles, es una experiencia por demás enriquecedora y que pone a las dificultades propias de incorporar conceptos y una filosofía muy especial, en un escalón más arriba.

La enseñanza y práctica de los fundamentos básicos de técnicas con armas y sin ellas, logran objetivos muy importantes al poder otorgar mayor tiempo para la toma de conciencia del “aquí y el ahora” y del “sentir” la evolución en cada uno de nosotros en materia de soltura y flexibilidad en los movimientos.

El Warm Up (entrada en calor) que realizamos en forma secuencial al comienzo y al final de cada clase, es fundamental para poder tener nuestros músculos activos. La necesidad de aprender a realizar la respiración en el momento justo y con la secuencia correcta, nos permite realizar una oxigenación y relajación por demás placentera a medida que se avanza en cada secuencia de técnicas.

Por lo expuesto, estoy convencido que esta situación le ha permitido al Aikido y en particular a nuestro Dojo, extraer nuevas experiencias que deberá considerar metodológicamente a incluir en sus procesos de enseñanza y práctica, independientemente se esté parado sobre un Tatami ó en la alfombra del living de cada casa.

Por último, deseo resaltar que nuestro entusiasmo y nivel de vinculación entre los integrantes del Dojo se ha fortalecido, aspecto no menor en estos momentos de la vida.

Lic Daniel Andrés Laschera
Administración de Recursos Humanos
4to Kyu Aikido - CDA