Presentación del libro Ni una menos, nuestro nunca más
El pasado 26 de noviembre el Programa “Género y Derecho” organizó en el Salón Verde la presentación del libro Ni una menos, nuestro nunca más. La actividad reunió a referentes de distintos ámbitos vinculados a la militancia feminista, los estudios de género y la defensa de los derechos humanos, quienes aportaron sus miradas en torno a las violencias por motivos de género y a los desafíos que enfrenta el movimiento feminista en el contexto político actual. El encuentro fue organizado por el Programa “Género y Derecho”, que promovió la apertura de un espacio de reflexión colectiva sobre uno de los temas más urgentes de la agenda pública contemporánea: la persistencia de las violencias estructurales y la necesidad de fortalecer las políticas públicas destinadas a erradicarlas.
La moderación estuvo a cargo de Natalia de la Torre (FUNDESI), quien abrió la jornada con un encuadre general de la actividad y una reflexión inicial atravesada por el clima político del presente. En sus palabras, destacó la importancia de sostener estos espacios de análisis crítico “más aún en lo que llamó la época mileísta”, caracterizada, según señaló, por un retroceso en materia de políticas de género y por la hostilidad hacia las conquistas del movimiento feminista. Antes de dar paso a las exposiciones, realizó una serie de anuncios institucionales y repasó las acciones impulsadas tanto por FUNDESI como por organizaciones aliadas. Detalló que uno de los objetivos centrales es promover una mayor representación de juristas mujeres con perspectiva de género en los tribunales superiores, tanto provinciales como nacionales, y remarcó que la meta última es alcanzar la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta línea de trabajo, explicó, busca consolidar una democracia paritaria y una justicia con una mirada amplia, anclada en los derechos humanos y en el enfoque de género.
La primera en exponer fue Raquel Vivanco, quien subrayó que la obra presentada es el resultado de un proceso colectivo sostenido por numerosas compañeras que integran el Observatorio, cuya tarea ha sido, durante diez años, visibilizar los femicidios y travesticidios en el país. Vivanco enfatizó que, a lo largo de esa década, el Observatorio también se dedicó a denunciar de forma sistemática la falta de acción del Estado frente a estas violencias. Compartió además que ni ella ni las autoras imaginaron que el libro sería lanzado en un contexto signado por un gobierno de ultraderecha, lo que, en su opinión, le otorga a la obra un sentido aún más urgente y contundente. Recordó la masiva marcha del 3 de junio de 2015, surgida del hartazgo colectivo ante los femicidios y de una sociedad que expresó un “basta” rotundo. Aquella movilización, señaló, recuperó y resignificó reivindicaciones de feminismos anteriores que lograron, finalmente, ingresar con fuerza en la agenda pública. A pesar del enorme avance en los últimos diez años, Vivanco advirtió que aún queda un largo camino por recorrer y que el libro busca aportar a esa continuidad de la lucha.
La segunda intervención estuvo a cargo de Daniela Ponti, quien definió a la obra como un compendio de saberes y experiencias vitales. Desde su aporte específico, se centró en el Registro Nacional de Femicidios y en su proceso de institucionalización dentro del sistema. Explicó que el registro se sostiene sobre dos principios fundamentales: por un lado, la responsabilidad estatal derivada de la suscripción de tratados internacionales que obligan a garantizar políticas de prevención, investigación y reparación; y por otro, la respuesta ante la acción social, entendida como la demanda constante de los colectivos que exigen al estado cumplir con esas obligaciones. Ponti destacó que estos dos pilares orientan el modo en que se sistematiza la información y se diseñan estrategias para abordar la problemática a nivel nacional.
A continuación tomó la palabra Marcela Durrieu, quien se concentró en un capítulo específico del libro titulado La muerte se volvió lucha. Según explicó, ese apartado recoge las historias de vida de víctimas de femicidios y travesticidios, narradas desde la experiencia de sus familias. Durrieu señaló que el capítulo también aborda cómo, bajo el gobierno de Javier Milei, se produjo una invisibilización de esas víctimas y un retroceso en los modos de investigar estos crímenes. En su intervención, subrayó la importancia de preservar la memoria de las víctimas y de sostener el reclamo de justicia pese a los contextos adversos.
Posteriormente, Gustavo Melmann retomó la cuestión de los familiares y el papel central que ocupan sus experiencias en la construcción de memoria y denuncia. Se refirió particularmente a la “ampliación del programa”, en referencia al acompañamiento estatal y social que se ha ido tejiendo alrededor de estas familias en los últimos años. Durante su exposición leyó una carta dedicada a su hija Natalia, asesinada por Gustavo Daniel “El Gallo” Fernández, un ex convicto de 30 años con vínculos con la policía de Miramar. Melmann profundizó en que el propósito de esa carta, y de muchas otras acciones emprendidas por familiares de víctimas, es “humanizarse”, es decir, devolverles la dimensión vital que suele perderse cuando sus nombres se reducen a cifras o titulares. La lectura, cargada de emotividad, generó un profundo impacto en el auditorio y reforzó la idea de que detrás de cada caso hay una historia única cuya memoria debe resguardarse.
Tras las exposiciones individuales se desarrolló un conversatorio abierto entre los/as panelistas, en el que se ampliaron varios de los ejes trabajados a lo largo de la jornada. El intercambio permitió profundizar sobre el rol del estado, la necesidad de políticas de prevención eficaces, la importancia del acompañamiento a las familias de víctimas y la urgencia de sostener la movilización social en un contexto político que, según coincidieron varias de las voces presentes, amenaza con desmantelar conquistas históricas. El público asistente también participó con preguntas y comentarios que enriquecieron el cierre de la actividad.