Discurso pronunciado por el Dr. Eugenio Carlos Sarrabayrouse

Acto de colación de grado del día 20 de febrero de 2026

Eugenio Carlos Sarrabayrouse

Eugenio Carlos Sarrabayrouse

Señor decano, profesor doctor Leandro Vergara, autoridades, profesores, profesoras de esta Facultad, familiares, amigos y amigas, y sobre todo flamantes graduados y graduadas.

Es un honor y una profunda alegría acompañarlos en este día.

 Una cola colación de grados es mucho más que un trámite administrativo, es un hito fundacional en sus vidas.

En este día de felicidad compartida, asoman ya en el horizonte, grandes retos y desafíos que pondrán a prueba su formación y su ética profesional.

El primer desafío se vincula con el orden internacional y la crisis de sus reglas. Al iniciar su camino se encuentran con un mundo de una complejidad inédita.

El orden internacional en el que vivió mi generación fue construido sobre el dolor y el espanto en la Segunda Guerra Mundial. Se diseñó para que la palabra y el tratado, reemplazaran el uso de la fuerza.

Más allá de sus logros y fracasos, hoy asistimos a una crisis de aquel sistema que anhelamos no sea terminar. Vemos con asombro y perplejidad, cómo el derecho internacional cede paso, una vez más, a la mera voluntad del más fuerte. Su desafío será ejercer su profesión sin naturalizar esta erosión del orden jurídico, recordando que el derecho es el único lenguaje capaz de domesticar la fuerza.

El segundo desafío se vincula con el derecho penal y la urgencia legislativa.

Como profesor de derecho, penal y procesal penal de esta casa, no puedo dejar de referirme a los impulsos reformistas que nos atraviesan estos días.

Debemos ser claros. La reforma del código penal no puede ser el resultado de la demagogia punitivista ni de la urgencia de la coyuntura. Es un sistema complejo que no admite improvisaciones.

Nadie duda de que las incesantes reformas parciales sucedidas a lo largo de más de 100 años, evidencian la necesidad de un cambio integral. Sin embargo, ese cambio debe ser fruto de una discusión seria, profunda, que cuente con una participación decisiva de la universidad.

La historia nos brinda ejemplos. El Código Procesal Penal de Córdoba de 1939 fue el producto de la labor de 2 grandes profesores, Alfredo Vélez Mariconde y Sebastián Soler. Fue un trabajo de tal calidad que perduró en el tiempo y se transformó en un faro en la reforma procesal para toda la región.

Otro ejemplo es el proyecto de Código Procesal Penal de la Nación de 1986, elaborado fundamentalmente por Julio Maier.

Esos son los modelos que debemos reivindicar nacidos del estudio y el consenso, no de la coyuntura.

En este contexto, ustedes como nuevos abogados y abogadas tendrán un rol fundamental para conservar esos valores.

Y el último desafío que les quiero mencionar es el de la inteligencia artificial y la esencia humana.

Les toca lidiar con la erupción acelerada de sus demás avances tecnológicos, fundamentalmente la inteligencia artificial.

No hay duda de que es una herramienta poderosa que ya está transformando nuestras prácticas, pero por sofisticado que sea un algoritmo nunca podrá reemplazar el trato humano, el desafío es no convertirse en meros operarios de sistemas, mantengan siempre la calidez humana y la mirada crítica.

Como recordaba otro profesor de esta casa, el profesor doctor Daniel Pastor hace unos años, universidad significa comunidad.

Y hoy la vinculación de ustedes con nuestra casa no termina, sino que se transforma.

Mi consejo para lo que viene es que vuelvan siempre a esta Facultad.

Como dije alguna vez, también en este lugar, los cambios sociales profundos se logran paso a paso, a través del diálogo y el aprendizaje del error.

Vuelvan aquí a discutir a dudar y a renovar su fe en la democracia y en el derecho. Esa fe se manifiesta del respeto absoluto por las ideas ajenas, en la condición de que el consenso es superior a la imposición y en la apertura al cambio para construir una sociedad más inclusiva e igualitaria.

El derecho que hoy abrazan solo tiene sentido si sirve para un mundo mejor.

Les auguro un camino de grandes éxitos y satisfacciones.

Esta Facultad pública y gratuita, siempre los esperará con los brazos abiertos para albergarlos en la difícil, pero noble tarea de pensar una sociedad más justa y humana.

Muchas gracias por su atención.