Discurso pronunciado por la Dra. Marta Vigevano

Acto de colación de grado del día 26 de junio de 2026

Marta Vigevano

Marta Vigevano

Señora vicedecana de la Facultad de Derecho, Doctora Silvia Nonna, docentes, graduadas, graduados, familiares y amigos que hoy celebran este logro compartido, muy buenas tardes y muy bienvenidos a todos y todas.

Hay rituales que marcan un antes y un después en la vida, y este es uno de ellos.

Al observar este auditorio resulta imposible no sentir un orgullo vibrante. Un orgullo que no nace de la soberbia. Sino del esfuerzo consciente. Porque ustedes reciben este título no como una concesión, sino que lo conquistaron, superando encrucijadas,, dudas y desafíos complejos.

Hoy pasan a formar parte de una de las tradiciones académicas más prestigiosas de América Latina, como es la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Cuando pensamos en el impacto de nuestra Facultad, la memoria nos lleva a la figura del doctor Carlos Saavedra Lamas, que quizá usted al ingresar a la Facultad vieron el homenaje y la figura del doctor Carlos Saavedra Lamas en el hall de entrada, que fue egresado y profesor de esta Facultad y rector de la Universidad de Buenos Aires.

Aunque los tiempos cambian la matriz intelectual de la Facultad sigue siendo la misma que formó al doctor Saavedra Lamas, quien entendió que las leyes no son estructuras rígidas, sino herramientas vivas para pacificar y unir a los pueblos. Una convicción que lo consagró como el primer Premio Nobel de La Paz de América latina. Su historia es la prueba de que el sello de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires no conoce límite geográficos ni temporales, es un pasaporte para transformar la realidad aún en situaciones de extrema dificultad.

En un mundo hiperconectado, pero también fragmentado, vuestra mirada debe apuntar más allá de lo evidente. Esta Facultad les ha otorgado conocimientos, pero fundamentalmente les ha inculcado el pensamiento crítico. No acepten verdades absolutas ni dogmas incuestionables. La duda razonada y la capacidad de interpretar la realidad son las mayores virtudes que un jurista puede tener.

Esta nueva etapa les demanda por sobre todo una lealtad inquebrantable. Lealtad a los valores democráticos. A la ética profesional. A la defensa de los derechos de aquellas personas que muchas veces quedan al margen de la protección. El ejercicio del derecho jamás puede ser indiferente o neutral.

Citando a Ulpiano, la justicia es la constante perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo. Sean actores de ese cambio. Nunca espectadores mudos de las arbitrariedades.

El diploma que hoy reciben no es solo un reconocimiento al camino recorrido. Sino la firma de un compromiso perpetuo con el destino de nuestra sociedad. Un compromiso para garantizar la pluralidad de ideas. El respeto de las disidencias y la vigencia absoluta de los derechos humanos en cada lugar donde decidan ejercer su vocación. Ya sea en la magistratura, la docencia, la función pública o el sector privado.

Decía Jorge Luis Borges, la educación no es un instrumento infalible. Ninguno lo es. Pero es el más precioso de todos. Tal vez sea el único.

La Facultad no se despide de ustedes, transforma su vínculo. Sus puertas estarán siempre abiertas para recibirlos de ahora en más como colegas, para debatir y seguir construyendo conocimiento juntos.

Ejercen con lealtad, honren su compromiso social y lleven siempre en alto el orgullo de pertenecer a la histórica tradición transformadora de la Universidad de Buenos Aires.

Muchos éxitos y felicitaciones a toda esta nueva generación de graduados y graduadas.