Discurso pronunciado por la Dra. Leticia Vita

Acto de colación de grado del día 15 de mayo de 2026

Leticia Vita

Leticia Vita

Leticia Vita

Buenas tardes, vicedecana Silva Nonna, autoridades, profesoras, profesores, graduados, graduadas, familiares y demás acompañantes.

Agradezco inmensamente a las autoridades haberme concebido el honor de dar estas palabras en un día tan importante para ustedes, en el día de la profesora y profesor universitario, que también es una manera muy hermosa de celebrarlo en este acto, y también en un día que es una alegría muy grande para esta Facultad.

Hoy reciben ustedes su título de la Universidad de Buenos Aires. Este día corona años de dedicación y de esfuerzo que van a recordar para toda su vida

Al terminar este acto van a celebrar, van a reunirse con personas, con amigos, con familiares, con aquellos que los acompañaron a lo largo de toda esta etapa.

Hoy es un día de celebrar, de eso se trata. Pero también se trata de algo más, porque a partir de hoy, ustedes van a ser graduados y graduadas de la universidad pública. Y eso, es hermoso. Van a formar parte de una comunidad que se fundamenta en valores tan nobles como la igualdad y la libertad de académica. Van a poder dar testimonio de lo que la universidad pública hizo por ustedes y por las personas que durante todos estos años conocieron en esas aulas.

Como el 57% de las personas que se gradúan en la universidad pública y seguramente muchos y muchas ustedes, yo también soy primera generación de graduada universitaria de mi familia. Formación que cierto no garantiza un trabajo o un sueldo alto, pero que de seguro otorga muchas más oportunidades, que de no tenerlo. Abre mentes, da herramientas para construir futuros más dignos y más justos, de eso se trata la educación.

Por eso solo una persona que jamás haya pisado un aula de esta universidad pública puede decir que estudiar en la universidad es un privilegio. Nadie que haya pisado alguna vez esta misma Facultad puede afirmarlo livianamente sin estar mintiendo. Por qué la universidad pública es un derecho. No es un privilegio. La universidad pública es un derecho.

Por qué precisamente hackea los privilegios. Porque hace que las hijas y los hijos de los trabajadores puedan acceder a lo mismo que gozan aquellos, que son los que sí tienen privilegios.

Ustedes que sí pasaron por estas aulas lo saben perfectamente, que en el mismo banco se sienta la hija de un ministro de justicia o del dueño de una gran empresa, y la de una familia trabajadora que hacen mil esfuerzos para llegar a fin de mes y poder pagar el pasaje de colectivo a su hija para venir a estudiar.

Quienes atacan la universidad pública quieren justamente que la universidad sea un privilegio.

Quienes la desfinancian quieren convertir un derecho en un privilegio, porque si la universidad pública no puede pagar salarios dignos, se vacía de los mejores docentes e investigadores. Si la universidad pública no puede pagar la luz, el gas o mantener el edificio, se vacía estudiantes.

Defender la universidad pública es garantizar un derecho, y para eso hay que financiarla. ¿Saben quiénes atacaron la universidad pública en el pasado? Las dictaduras. Ellas fueron las primeras en vaciar la universidad. Una de las primeras medidas que se repite en cada uno de los golpes de estado en nuestra historia es la intervención de las universidades y la expulsión de profesores e investigadores. Por qué acá se enseña a pensar. Pero sobre todo, a imaginar otros mundos posibles, futuros más justos, más igualitarios, y eso siempre ha sido visto como peligroso.

 

Este año 2026 se cumplen 50 años del último golpe de estado. El más sangriento y horroroso que tuvo nuestro país. Carlos Alberto Rincón, Adriana Teresita Rivero, Roberto Miguel Vera, Rita Verónica Eroles o Laura Robles son solo algunos, de los nombres de estudiantes detenidos desaparecidos de nuestra Facultad. Todos sus nombres su fotos y sus vidas están en el Aula 1 de Extensión Universitaria en planta baja. Los pueden recorrer.

 

¿Saben que tienen en común sus vidas con la de ustedes?, que eligieron estudiar derecho, para construir un futuro mejor y más justo. Para ellos, para su familia, y para toda la sociedad Argentina.

La Facultad de Derecho de la UBA cumplió un rol clave en el juzgamiento de esos crímenes cometidos por la última dictadura. Acá se formaron y enseñaron quienes imaginaron la arquitectura que hizo posible el Juicio a las Juntas de 1985. Quienes participaron como fiscales, peritos o incluso jueces. Y esas personas no se asustaron, frente a los obstáculos, las dificultades que presentaba la osadía de juzgar en su propio país y con todas las garantías, a aquellos que habían cometido uno de los delitos más aberrantes que ni siquiera el Código Penal contemplaba. La desaparición forzada de personas. No se amedrentaron frente a las amenazas, el hostigamiento o lo que parecía imposible, que quieres cometieron esos delitos cumplieran su pena en la cárcel. Que se hiciera justicia.

Qué hermoso es saberse parte de ese legado. De orgullo, pero también compromete.

En los próximos años, ustedes van a desempeñarse en distintos ámbitos del derecho, van a litigar, van a trabajar en el Estado, en el Poder Judicial, harán investigación o docencia. Algunas, algunos de ustedes incluso o van a ocupar en las próximas décadas, lugares importantes, de decisión, entre ustedes hay futuras juezas, jueces, fiscales, diputados, senadores, estoy segura de eso.

Y les va a tocar también tomar decisiones. En las que se juegue la defensa de la democracia y de los derechos humanos. Ojalá recuerden entonces ese legado del que hoy, les hablo.

Ojalá esas futuras juezas de la Corte Suprema estén hoy entre ustedes, porque estamos de acuerdo que nos faltan algunas mujeres todavía en ese tribunal. Y ojalá que cuando les toque, como les toca ahora nuestra actual Corte defender la democracia y más concretamente a la universidad pública, no les tiemble el pulso. Y firmen con toda convicción en defensa de los valores que supieron aprender en estas aulas.

Es imposible construir un país grande, sin una universidad grande. Sin universidad pública, sin un sistema científico público. Que las próximas décadas sean muchas más las personas que como ustedes se van hoy con un título de la universidad pública en la mano.

No se olviden de cuidar esta casa, que es la de ustedes. Y que lo será para siempre. Y de defenderla para que pueda ser la casa de muchos más.

La educación nos da siempre esperanza. Y como dice Paulo Freile, la esperanza nos empodera.

Para continuar trabajando por la justicia, aunque las fuerzas de la injusticia aparezcan a veces, las más poderosas.

Felicitaciones porque ustedes eligieron el camino más difícil, el del esfuerzo, el del estudio, no eligieron el camino fácil.

Felicitaciones porque hoy se van a convertir en egresadas y en egresados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Felicitaciones y que viva la universidad pública.