Discurso pronunciado por el Dr. Leandro Vergara
Acto de colación de grado del día 29 de mayo de 2026
Leandro Vergara
Con una fracción de esos recursos esta Casa pública, nuestro orgullo le gana a toda la región. Eso vale el diploma que tienen o van a tener en minutos en las manos.
Y permítanme detenerme en lo que somos. Una Universidad pública, gratuita, laica y de calidad.
Pública, porque nos pertenece a todos. Gratuita, porque acá, nunca le preguntamos a nadie cuánto tiene en el bolsillo antes de dejarlo entrar. Laica porque no se impone una sola verdad, se discuten todas. Y de calidad porque, por ser gratuita nunca sacrificó nada, ni fue mediocre.
Y los hechos confirman todo esto ante el mundo. Durante más de un siglo y medio, fue la máquina de movilidad social más poderosa del país.
Por estos pasillos pasaron hijos de inmigrantes, de obreros, primeras generaciones que jamás habían pisado una universidad y salieron abogadas, abogadas, jueces, profesores, presidentes, muchos de ustedes son hoy ese milagro repitiéndose.
Este lugar es un homenaje permanente, además, a la pluralidad de opiniones y aquí, el espíritu crítico es decisivo. Una Facultad que enseñe a obedecer fábrica empleados dependientes. Pero una que enseña a pensar fabrica ciudadanos. Ustedes salen de esta segunda porque la enseñanza superior no es un lujo, es una condición de posibilidad de desarrollo de un país.
La Universidad pública es el contrato social más importante que tiene la Argentina. Y no es imaginable. No puede ser imaginable el avance de la tecnología ni de la economía sin una universidad pujante que la empuja.
Sé que vivimos, todos lo sabemos, tiempos difíciles. Este país atraviesa como todos sabemos dificultades económicas, institucionales y de muchas otras clases.
Permítanme ahora decirlo, con serenidad y con altura. Si la Argentina está donde está no es a causa de la universidad pública, sino en todo caso bueno, a pesar de ella.
La universidad nunca fue un problema. Ha sido una y otra vez, parte de la solución. Ojalá sepamos de una vez conectar el conocimiento con el desarrollo.
Cuando este país apostó a la universidad pública, los resultados hablaron por sí solos. De estas aulas salieron tres premios nobeles. De la ciencia argentina Houssay, Leloir, Milstein. Formados todos en la universidad pública. Y esto le enseñaron algo al mundo.
Por eso mi deseo es uno, solo que siga apostando en la universidad pública.
Atravesamos dificultad de financiamiento, no lo voy a ocultar. Pero seguimos siendo una Facultad de excelencia y la prueba, la ponen ustedes que se destacan en competencias internacionales, todos nuestros alumnos discutiendo el igual a igual con estudiantes de Harvard, de Oxford, de París. Y luego vienen con premios y los recibimos.
A quienes dicen que la educación es cara, una sola respuesta. Prueben con la ignorancia. Siempre se paga más cara y la pagan sobre todo lo que menos tienen.
Graduados, graduadas. Salen hoy con estas tres emociones, el miedo que los hará responsables, el desamparo que los empujará, espero que sí a seguir aprendiendo y el orgullo que nadie podrá quitarles.
No olviden de dónde vienen. De una universidad pública que apostó por ustedes antes de saber quiénes iban a ser.
Devuélvanle a la sociedad una parte de lo que la Universidad invirtió en ustedes.
El país que viene se escribirá en buena parte con la firma de abogadas, abogadas, así como también de algún traductor o varios traductoras y traductores que también se forman parte del capital humano que tiene nuestra Facultad, que tiene nuestra Casa de estudios, es decir, de todos los que hoy se gradúan en esta sala.
Háganlo bien. Háganlo con coraje y cuando duden vuelvan acá. Esta casa siempre estará abierta.
Muchas gracias y bienvenidos a la profesión.