A 50 años del golpe de Estado Genocida: "Que digan dónde están"
En el Aula 1 de Extensión Universitaria, el pasado 17 de marzo se realizó la actividad “A 50 años del golpe de Estado genocida: ‘Que digan dónde están’”, organizada por el programa “Justicia y Memoria” de la Secretaría de Extensión Universitaria. El encuentro se desarrolló bajo la modalidad de conversatorio, con el eje puesto en la memoria de los/as estudiantes detenidos/as desaparecidos/as de la Facultad de Derecho, proponiendo un espacio de reflexión colectiva en torno a las consecuencias del terrorismo de Estado y la importancia de sostener las políticas de memoria, verdad y justicia. Participaron como expositoras: Samanta Casarto, integrante de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y Mirta Israel, hermana de Teresa Israel y militante de derechos humanos. A partir de sus intervenciones, se abordaron distintas dimensiones vinculadas a la reconstrucción de la memoria, el testimonio y la persistencia de las demandas de verdad y justicia en relación con las personas detenidas desaparecidas.
La actividad se articuló, además, con una instancia práctica: un taller destinado a reunir y preparar las fotos de los/as detenidos/as desaparecidos/as de la Facultad de Derecho, con el objetivo de ser llevadas a la movilización del 24 de marzo, en el marco de las conmemoraciones por el aniversario del golpe de Estado de 1976. De este modo, el encuentro combinó la reflexión teórica con una acción concreta de participación y construcción de memoria colectiva.
La primera en exponer fue Samanta Casarto, quien compartió una reflexión inicial sobre la naturaleza de los aniversarios y el sentido de la conmemoración de los 50 años del último golpe cívico-militar. Señaló que “a 50 años del golpe militar es importante hacer balance e interpelar el camino recorrido, como también lo que nos queda”, lo que la llevó a situar su intervención en el contexto actual. En ese marco, planteó que las fechas redondas no sólo funcionan como hitos temporales, sino también como momentos que obligan a revisar los sentidos de la memoria y su vigencia en el presente, en especial, frente a la persistencia de discursos negacionistas.
En relación con esto, propuso pensar el rol de las democracias desde la noción de un “futuro pasado”, entendiendo la memoria como una condición constitutiva de la vida democrática. Este ejercicio de repensar, sostuvo, no puede darse de manera aislada, sino que debe articularse con problemáticas estructurales como la desigualdad y las asimetrías sociales. Asimismo, señaló que en los últimos años la lucha por la memoria se sostuvo en ocasiones de manera sutil, sin lograr enfrentar de lleno el avance de posiciones negacionistas. En este sentido, consideró necesario reafirmar la existencia de los centros clandestinos de detención, las prácticas de tortura, los crímenes sexuales y la implementación de un plan sistemático de muerte, así como recuperar las historias concretas de lucha y resistencia.
Por su parte, Mirta Israel centró su exposición en la problematización del término ‘desaparecidos/as’. En ese sentido, afirmó que “no son sólo desaparecidos/sa”, ya que esa denominación puede ocultar el carácter activo del accionar estatal, que excedió la detención y la desaparición en sí mismas. Retomando algunos de los planteos anteriores, se preguntó por las formas en que se ha trabajado la memoria, señalando que en muchos casos se la ha concebido como algo exclusivamente del pasado, desvinculado del presente. Frente a esto, remarcó que la memoria es una construcción actual, en tanto aún hoy hay personas que continúan desaparecidas.
En esa línea, también expresó su rechazo a las prisiones domiciliarias para los responsables de estos crímenes, al considerar que se trata de delitos que continúan teniendo efectos en el presente. A partir de allí, profundizó en su exposición, vinculando estas reflexiones con su experiencia personal y su militancia en el campo de los derechos humanos.
Finalmente, Samanta Casarto retomó la palabra para plantear la importancia de la recopilación de documentos vinculados a los/as detenidos/as desaparecidos/as, especialmente aquellos producidos antes de su desaparición. Señaló que este trabajo permite reconstruir quiénes eran, qué estudiaban y cuáles eran sus ideas, contribuyendo así a una memoria más completa que no los reduzca únicamente a su condición de víctimas. De este modo, su intervención subrayó la necesidad de sostener y profundizar las políticas de memoria desde una perspectiva que articule investigación, testimonio y compromiso colectivo.