La IA, la era digital y el derecho
El 28 de noviembre, se llevó a cabo en la Sala Vélez Sársfield la jornada titulada “La IA, la era digital y el derecho”. El encuentro contó con la participación de destacados especialistas. El evento fue organizado por las cátedras “Contratos Civiles y Comerciales” y “Derecho Registral, Notarial e Inmobiliario”, a cargo de la profesora consulta Cristina N. Armella, junto con el Departamento de Derecho Privado, el Seminario Permanente “Vulnerabilidad y Derecho”, el Seminario Permanente “Problemáticas de los daños en la sociedad del riesgo”, el Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales “Ambrosio Lucas Gioja”, la Secretaría de Investigación de la Facultad de Derecho (UBA) y el Proyecto de Investigación UBACyT (2023-2025) “Vulnerabilidad, inteligencia artificial, transhumanismo y riesgo del desarrollo. La sociedad de la incertidumbre y el mercado. Los posibles daños: ética y/o eficiencia”.
Cristina N. Armella abrió la actividad con su exposición “La IA en la función notarial”, seguida por las intervenciones de María Raquel Burgueño y Esther Silvia Ferrer de Fernández. La jornada incluyó además una presentación de jurisprudencia a cargo de Paula N. Bermejo, Salvador Francisco José Etchevers, Silvana Vivo, Lucía Martínez Lima, Susana Lezcano, María Valeria Rugnitz y David Israel Valverde Heredia. La programación general de la actividad estuvo a cargo de Elisa Romano.
En su exposición, Cristina N. Armella abordó el vínculo entre la inteligencia artificial y la actividad notarial, enfocándose en los desafíos y posibilidades que esta tecnología introduce en el desempeño profesional. Su intervención inicial consistió en un análisis crítico sobre la incorporación de la IA en las tareas propias de la función notarial, destacando la necesidad de una adopción responsable y jurídicamente fundada. Señaló, además, que desde la Facultad se están proyectando nuevas especializaciones que permiten a los futuros abogados integrarse tanto a la vida académica como al ejercicio profesional, habilitándolos mediante la formación adecuada para acceder al registro notarial. Sobre esta línea, desarrolló el eje central de su exposición, resaltando la importancia de actualizar la formación jurídica frente a los avances tecnológicos.
A continuación, tomó la palabra María Raquel Burgueño, quien expuso desde una perspectiva sociotécnica. Comenzó explicando que su enfoque parte de la premisa de que “las tecnologías deben estar al servicio del ser humano y no cosificarlo”. Burgueño centró su intervención en las tecnologías de la comunicación, particularmente en lo que se conoce como la web 2.0, un entorno donde las redes sociales configuran una nueva dinámica de interacción global. Señaló que, si bien se proyectó la idea de una “aldea global”, esta no se materializó plenamente, ya que las grandes corporaciones tecnológicas han monetizado los datos personales de los usuarios, convirtiéndolos en la materia prima de sus modelos de negocio. Según explicó, esta concentración de información dificulta comprender y auditar el verdadero valor de los datos, dado que las empresas trabajan sobre volúmenes inmensos de información que permanecen fuera del alcance del público.
El siguiente expositor fue Salvador Francisco José Etchevers, quien se refirió a un fenómeno reciente surgido en redes sociales. Relató que Meta, la empresa propietaria de Instagram, publicó un anuncio en el que podía leerse “Game over”. Para Etchevers, ese mensaje reflejaba el reconocimiento de la propia compañía de que su sistema de IA estaba fallando y que, a medida que avanzaban los desarrollos, resultaba necesario generar nuevas tecnologías y modelos. Explicó que este límite puso en evidencia que el funcionamiento del cerebro humano no puede reducirse a sólo dos líneas de procesamiento, sino que opera de manera múltiple y generativa. Este diagnóstico, añadió, impulsó intentos recientes por aplicar tecnologías cuánticas al desarrollo de inteligencia artificial, en busca de expandir sus capacidades.
Por su parte, Silvana Vivo presentó un fallo de notable interés titulado “MJL contra Peugeot”. Señaló que le llamó particularmente la atención la sentencia de primera instancia, que otorgó a la persona damnificada una indemnización de 11 millones de pesos más intereses, al considerar acreditado el perjuicio por parte de la empresa demandada. Sin embargo, explicó que posteriormente se reveló que en el proceso se habían utilizado herramientas de IA y fallos inexistentes, tanto por la parte actora como por la demandada. Esta situación derivó en la apertura de un sumario y la aplicación de sanciones a los abogados intervinientes, además de la intervención del colegio profesional correspondiente. Para Vivo, el caso constituye un ejemplo claro de los riesgos y cuidados necesarios en el uso de inteligencia artificial dentro del ámbito jurídico.
Finalmente, María Valeria Rugnitz desarrolló un caso centrado en los criterios de uso de la IA y su relación con la protección de la niñez. Analizó el expediente “Cortez Rafael Alejandro y otros”, surgido a raíz de un conflicto escolar derivado de un episodio de cyberbullying. Rugnitz expuso cómo este tipo de situaciones obliga a repensar los mecanismos de intervención, la responsabilidad digital y la necesidad de herramientas jurídicas actualizadas para abordar conflictos que se originan en entornos tecnológicos cada vez más complejos.
La actividad continuó con un conversatorio entre las partes.