Fortalecimiento de la Integración Regional en tiempos de cambios
Los días 4 y 5 de mayo, en el Salón Azul y la Sala de Audiencias, se realizó el seminario “Fortalecimiento de la Integración Regional en tiempos de cambios”, organizado por el CEIDIE, OAMU y la Cátedra de Derecho de la Integración de la profesora Sandra Negro. La actividad contó con las exposiciones de Gonzalo Alvarez, Liliana Bertoni, Matías Crolla, Santiago Deluca, Leopoldo Godio, Luciane Klein Vieira, Alfredo López Bravo, Carlos Ramírez, Sandra Negro y Luciana Scotti. La moderación estuvo a cargo de Ruben Romero.
La primera en tomar la palabra fue Sandra Negro, quien estuvo a cargo de las palabras de apertura del seminario. En el inicio de su intervención, remarcó los objetivos generales de la actividad y explicó que el espacio había sido pensado como una instancia de reflexión en torno a los procesos de integración regional y a los distintos esquemas estatales en relación con el derecho internacional, tomando especialmente como referencia tanto al Mercosur como a la Unión Europea. En relación con la jornada en particular, señaló que el seminario se estructuraba alrededor de dos grandes ejes temáticos. Según explicó, el primero de ellos se encontraba vinculado con “los cambios actuales en general y el contexto internacional”, así como también con la necesidad de observar y analizar “los aspectos más débiles de la integración regional”. El segundo eje, por su parte, estaba orientado a identificar y estudiar las fortalezas presentes en los distintos procesos de integración regional y pensar de qué manera esas herramientas pueden ser utilizadas frente al nuevo contexto internacional.
A partir de ello, Negro destacó que desde la cátedra se pretendía que el espacio de exposiciones permitiera desarrollar una reflexión amplia sobre los distintos procesos de integración regional, sobre la forma en que estos fueron llevados adelante hasta el presente y, especialmente, sobre las nuevas estrategias que podrían pensarse frente a los cambios políticos, económicos y geopolíticos que atraviesan actualmente al escenario internacional. Acto seguido, comenzó a enumerar algunos de los principales cambios y problemáticas que, según planteó, enfrentan hoy los distintos bloques regionales. En primer lugar, describió un panorama general que resumió bajo la noción de “riesgo”, concepto que, según explicó, pasó a ocupar un lugar central dentro de las prioridades de la propia Unión Europea. En ese sentido, sostuvo que el bloque europeo comenzó a incorporar de manera cada vez más marcada la gestión de riesgos crecientes como parte fundamental de su agenda política y económica. Dentro de esos riesgos, incluyó especialmente la guerra ruso-ucraniana y una serie de conflictos internacionales derivados o relacionados con ella, los cuales, según explicó, afectaron profundamente las cadenas globales de suministros. Sobre este punto, señaló que las consecuencias de estos conflictos no impactaron únicamente sobre la Unión Europea, sino también sobre terceros estados y distintos mercados internacionales que dependen de redes comerciales y logísticas cada vez más complejas e interdependientes.
En continuidad con esta idea, hizo referencia también a las demandas de la Unión Europea en materia de alimentos y al creciente interés estratégico sobre determinados minerales. A partir de allí, vinculó estas cuestiones con el problema energético, especialmente afectado a partir de la guerra iniciada en 2022. Según desarrolló, el conflicto bélico modificó de manera significativa las discusiones sobre abastecimiento energético, recursos estratégicos y dependencia internacional, obligando a distintos actores internacionales a replantear prioridades y mecanismos de cooperación. Sobre esta misma línea, incorporó además el tema de los minerales críticos presentes en Ucrania y la importancia que estos adquirieron dentro del escenario internacional contemporáneo. De este modo, buscó mostrar cómo las tensiones geopolíticas actuales también repercuten directamente sobre los procesos de integración y sobre las estrategias económicas y comerciales de los distintos bloques regionales.
Otro de los puntos abordados por Negro estuvo relacionado con los cambios en la logística internacional. Allí explicó que las transformaciones no se limitan únicamente a la infraestructura física, como puertos o aeropuertos, sino también a la organización logística que opera dentro de esos espacios. En ese sentido, señaló que actualmente se trabaja sobre cadenas de suministro complejas que requieren altos niveles de coordinación entre múltiples puntos y actores para garantizar la efectividad de las rutas comerciales y el flujo de bienes. En relación con esto, citó a la propia Unión Europea, la cual, según indicó, sostiene la necesidad de delinear una estrategia comercial que incorpore el factor logístico no como un elemento secundario o complementario, sino como uno de los pilares centrales del intercambio económico con el resto del mundo. Como ejemplo concreto de esta problemática, mencionó la coordinación entre distintos estados europeos para destrabar operaciones logísticas vinculadas al estrecho de Hormuz en el marco del conflicto con Irán, situación que expuso nuevamente la importancia estratégica de las rutas comerciales internacionales.
Más adelante, incorporó otro de los cambios que consideró centrales dentro del contexto actual: las transformaciones en materia de seguridad y defensa. Sobre este punto, sostuvo que, más allá de las expectativas históricas vinculadas con la creación de un ejército europeo unificado o con el fortalecimiento de una defensa común, comenzó a discutirse con mayor intensidad la necesidad de pensar alternativas europeas frente a un posible debilitamiento de la OTAN. Según explicó, este escenario abre un proceso de cambios profundos en temas de defensa y seguridad internacional que posteriormente repercuten sobre el comercio, las alianzas estratégicas y los vínculos entre los distintos estados. De esta manera, buscó mostrar cómo las cuestiones militares y de seguridad dejaron de ser un ámbito separado de las discusiones económicas y comerciales, para convertirse en factores directamente vinculados con los procesos de integración regional.
Finalmente, Negro consideró importante detenerse sobre las últimas propuestas presentadas en enero de 2026, relacionadas con ciertos problemas estructurales presentes dentro del Mercosur, particularmente aquellos vinculados con su carácter intergubernamental. En ese marco, explicó que las discusiones actuales buscan renovar el diálogo dentro del bloque regional y fortalecer, en el plano internacional, espacios de negociación, cooperación y búsqueda de soluciones conjuntas frente a los nuevos desafíos globales.
Tras desarrollar estas reflexiones iniciales sobre el contexto internacional, los cambios geopolíticos y las dificultades que atraviesan los procesos de integración regional, concluyó su intervención y la jornada continuó con el resto de las exposiciones previstas dentro del seminario.