Conferencia “Desafíos de la implementación del DIH en operaciones de maniobra de armas combinadas”
El 2 de diciembre se llevó a cabo en el Salón Carlos Nino del Instituto Gioja la conferencia The Challenge of IHL Implementation during Combined Arms Maneuver Operations. La exposición estuvo a cargo de Geoffrey S. Corn, titular de la cátedra George R. Killam Jr. de Derecho Penal y director del Centro de Derecho y Política Militar en la Facultad de Derecho de la Universidad Texas Tech.
El encuentro fue organizado conjuntamente por el Observatorio de Derecho Internacional Humanitario, la Maestría en Relaciones Internacionales y el Seminario Permanente de Teoría e Historia del Derecho Internacional (SEMPITHIDIA) del Instituto Ambrosio Gioja, que impulsaron este espacio de reflexión académica en torno a los desafíos contemporáneos que enfrenta la aplicación del Derecho Internacional Humanitario en escenarios operativos complejos.
Corn inició su intervención con un recorrido por su trayectoria profesional y académica. Relató su ingreso al ejército estadounidense en 1983, donde pasó de soldado raso a oficial de inteligencia táctica. Subrayó que durante sus primeros seis años de servicio no tuvo contacto alguno con el derecho. Una de sus asignaciones principales fue en Panamá, en un contexto en el que Estados Unidos mantenía inicialmente buenas relaciones con el general Noriega, vínculos que luego se deterioraron y desembocaron en el conflicto armado de 1989. En esta etapa, explicó, no solo presenció la progresiva degradación de la relación entre ambos gobiernos, sino que además adquirió un aprendizaje fundamental: comprender cómo los comandantes piensan el campo de batalla, conocimiento que lo marcó en su posterior carrera jurídica.
A partir de allí relató su paso a la escuela de derecho y su formación como abogado del ejército, función que desempeñó durante 17 años hasta su retiro como teniente coronel en 2004. Luego fue contratado como asesor legal civil, ocupando una posición equivalente a la de experto superior del ejército en las leyes de la guerra. Recordó que su tarea principal consistía en “aconsejar al juez del ejército sobre la ley de la guerra”. Aunque creyó que permanecería mucho tiempo en ese cargo, surgió una oportunidad que describió como su “trabajo soñado”: convertirse en profesor. Explicó que la docencia lo atraía profundamente, en parte por la ilusión de permanencia que brinda el trato constante con estudiantes, “que siempre tienen la misma edad”. Pese a ello, continuó trabajando como consultor en asuntos de guerra y como perito experto ante el ICTW, además de intervenir en Guantánamo. También mencionó brevemente su experiencia en casos de ataques a embarcaciones en el Caribe, entre ellos uno en que un barco que aparentaba ser civil transportaba munición encubierta, lo que generó debates complejos sobre reglas de enfrentamiento tras su naufragio.
Corn señaló que el eje central de su conferencia, uno que, afirmó, muchos estudiantes de derecho no logran aprehender del todo, es el modo en que el derecho internacional humanitario y las leyes de la guerra chocan con la realidad del combate. Para ilustrarlo, repasó sus experiencias en el estudio avanzado de la guerra en Gaza, sumadas a vivencias en el propio frente de batalla, tanto en Gaza como en Rafah, donde acompañó a una brigada de infantería israelí. Allí, expresó, profundizó su comprensión sobre la naturaleza del conflicto armado y destacó que “la vigencia del estado de derecho nunca es tan crucial como en la guerra”, precisamente por su carácter brutal y porque quienes combaten lo hacen en representación de sus naciones.
Confesó sentirse afortunado de no haber tenido que disparar contra otra persona, pese a estar armado en varias asignaciones. Relató que dejó Panamá antes de la invasión, que se encontraba estudiando derecho durante la primera Guerra del Golfo y que, en 2003, estando en Alemania, solicitó ser enviado a Irak, pero su superior se lo negó. Considera que habría cumplido con su deber de haber sido necesario, aunque no es un peso que deseara cargar. Este punto lo llevó a reflexionar sobre el trauma emocional asociado a la guerra, mencionando el caso argentino en relación con Malvinas y señalando que, según su comprensión, los suicidios de veteranos superaron las muertes ocurridas durante el conflicto mismo. Esto, afirmó, muestra la dificultad de soportar el peso psicológico de la guerra, y cómo la ausencia de reglas y de líderes que las hagan cumplir agrava ese impacto.
A partir de allí mencionó a su hijo, operador de drones, y expresó alivio de que no se encuentre involucrado en acciones como las que observó en videos de ataques en el Caribe. Aunque reconoció que quienes participan en esas operaciones cumplen órdenes y se respaldan en dictámenes jurídicos, sostuvo que son prácticas que él considera incorrectas. En este punto introdujo otra idea central: la evolución constante de la guerra y la necesidad de adaptar el derecho a esa transformación. Para ello, afirmó, no basta con conocer la normativa; es imprescindible comprender a quien se asesora, el comandante, y la lógica con la que concibe la batalla.
Con estas bases conceptuales avanzó en el desarrollo del núcleo de su exposición, orientado a trasladar estas reflexiones al contexto operativo actual. El encuentro concluyó con un conversatorio alimentado por las preguntas del público, que permitió profundizar en varios de los temas planteados por el expositor.