Discurso pronunciado por el Dr. Horacio Corti

Acto de Colación de grados del día 30 de junio de 2017

Foto: Horacio Corti

HORACIO CORTI

Muchísimas gracias, espero poder hablar con continuidad.

La verdad que hoy es un día de una enorme emoción para todos nosotros, para los que reciben el título por supuesto y para todos nosotros que somos los familiares, los amigos de aquellos que se reciben y los estamos acompañando y estamos realmente muy conmocionados en este momento.

Evidentemente estudiar no es un hecho abstracto, es algo concreto que vivimos cotidianamente y es algo que hacemos además con el cuerpo, utilizamos las manos para leer un libro, los ojos, la lengua, la voz para conversar y el corazón fundamentalmente que es lo que da vida a todo eso que es lo que nos impulsa cotidianamente al estudio, y también es algo que está impregnado desde muchos valores que ustedes seguramente y todos nosotros que tenemos muchos años en la Facultad hemos conocido y me gustaría compartir con algún recuerdo y alguna reflexión para transmitir esas valoraciones y sentimientos.

En mi caso yo empecé esta Facultad en el año 1984 al comienzo de la democracia y al poco tiempo en el año 1985 tuve la suerte de estudiar en una cátedra de Filosofía del Derecho con un profesor, Ricardo Entelman que lamentablemente no está con nosotros y que, no sólo estudiamos lo que teníamos que estudiar, como Kelsen profundamente, sino que nos llevó por muchos otros caminos por ejemplo leímos “el extranjero” de Albert Camus y ahí surgieron muchos elementos que llevo hasta el día de hoy, uno es la generosidad porque este profesor y otros que lo acompañaban como la doctora Graciela Christe también profesora de esta Facultad de inmediato nos invitaron a un seminario que realizaban los propios profesores y nosotros como alumnos que recién empezábamos a estudiar Derecho, la verdad nos llegó muy fuerte que ese compartir el ámbito del estudio en un seminario en ese momento que estaba liderado por decirlo así por otro maestro muy querido que es el profesor Enrique Marí, y la verdad que ahí con mucha generosidad nos abrieron todos los conocimientos y todas las puertas para poder estudiar y claro está también amigos de esa reunión yo recuerdo y tengo presente amigos que hasta el día de hoy continúan siendo, nombro a Germán Sucar, nombro a Claudio Martyniuk, claro para ustedes son nombres propios pero no es que les quiero transmitir esos nombres sino la emoción que siento yo al mencionarlos y que tal vez es de los profesores, los amigos que ustedes han conocido y ya llevarán consigo de esta Facultad mientras o gracias al estudio que ustedes hacían.

Luego, gracias a mi papá que es profesor también de esta Facultad, me transmitió la pasión por algo muy extraño que es el Derecho Financiero y Tributario que hay gente apasionada en esas materias y él me lo transmitió a mí y ahí seguí el camino en la Facultad y luego uno ve que el tiempo del estudio de grado termina siendo el tiempo más corto que uno pasó finalmente en la Facultad, porque muchos de nosotros y ustedes también seguirán estudiando en esta casa que cada vez será más querida y ahí lo paradójico es que me pasó lo mismo, encontré colegas y maestros realmente muy generosos que nos abren y nos abrieron las puertas para que yo pudiera estar acá en este lugar como José Osvaldo Casás que en nuestra materia realmente es muy generoso con nosotros y muchos amigos con los cuales seguimos estudiando con ustedes y haciendo cotidianamente el Derecho Financiero y Tributario.

Junto a estos recuerdos y valores de tantas cuestiones que uno estudia en esta Facultad me gustaría señalar uno en particular y que es la cultura de los Derechos Humanos. La verdad que hablar de Derechos Humanos para nosotros los argentinos tiene una significación muy profunda a partir de lo que sucedió en nuestra trágica dictadura cívico-militar y hubo una resistencia a esa dictadura que vino fundamentalmente de los movimientos de Derechos Humanos y de las Madres de Plaza de Mayo, ahí había algo muy sencillo y muy frágil que eran los cuerpos en la plaza pública cuando todo indicaba que eso no debía hacerse porque era muy peligroso y estaban ahí semana a semana simplemente con la fragilidad de estar en la plaza pública y ese simple estar estaba acompañado por un discurso que es los Derechos Humanos, creo que en ese momento se produjo una enorme transformación cultural en la República Argentina y ya nosotros desde el Derecho no podemos hablar más como se hablaba tradicionalmente sólo de Derechos Humanos individuales o alguna expresión semejante sino de esa expresión simbólicamente cargada que son los Derechos Humanos y de ahí surgió yo diría como una energía metafísica y constituyente que es la que permitió y expresó me imagino en el año 82 u 83 cuando Alfonsín recitaba en Preámbulo de la Constitución y cuando luego pudimos desarrollar y consolidar nuestras instituciones democráticas, y es esa energía a mi entender la que luego se plasmó en la Reforma Constitucional de 1994 que entre tantas otras cosas constitucionalizó los Tratados Internacionales de Derechos Humanos y si ustedes leen las actas de la Convención Constituyente, gran parte de los constituyentes decían que parte de la consagración de los Derechos Humanos venía de todo ese movimiento de las épocas oscuras de nuestra dictadura militar y claro a partir de ahí como ustedes habrán visto y vivimos todos los días en la Facultad, se produjo una enorme revolución jurídica. Porque los derechos internacionales de los Derechos Humanos se metieron adentro de la Constitución y esos Tratados más la Constitución renuevan y revolucionan cotidianamente cada una de las ramas jurídicas que nosotros desarrollamos, estudiamos y profundizamos. Ya no podemos estudiar más el Derecho Civil o el Derecho Administrativo sólo desde esos ámbitos sino que los reelaboramos, los repensamos desde la Constitución y el derecho internacional de los Derechos Humanos.

Y me imagino que ese frenesí transformador de cada una de nuestras disciplinas jurídicas es la que ustedes habrán vivido en cada una de las materias, donde no es que hay tantos conocimientos consolidados sino enormes debates sobre cómo repensamos nuestro Derecho a la luz de esas valoraciones, cuestiones que llevan a muchísimas polémicas como simplemente para ver nuestra realidad actual como las que han generado las dos decisiones recientes de la Corte sobre cuál es el efecto de las sentencias de la Corte Interamericana y luego de la cuestión conocida popularmente como el dos por uno, en donde nuestras discusiones son muy profundas y donde vemos que nada es muy fácil para consolidad la vigencia de los Derechos Humanos.

Así que, simplemente imagino que se llevan de esta Facultad amigos, esa generosidad que creo que es un valor muy importante para todo lo que van a ser, imagino que algunos otros se llevan novios, novias, esposas porque mucho de eso sucede también acá en la Facultad.

Simplemente para terminar me gustaría recordar unas palabras de Borges, él en el año 85’ (tenía ya 86 años) hace el prólogo a un libro que se llama “Los Conjurados” y dice una frase que es una frase de una persona enamorada creo yo porque él dice: “después de tantos años observo que la belleza y la felicidad son muy frecuentes“ y dice “No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso”, la verdad que es realmente admirable, creo que este es un momento de felicidad para todos así que simplemente tenemos que disfrutarlo.

Muchas gracias.



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