Discurso pronunciado por el Dr. Gabriel Rolleri

Acto de Colación de grados del día 3 de marzo de 2017

Foto: Gabriel Rolleri

GABRIEL ROLLERI

Señores vicedecanos, señora secretaria académica, autoridades de la casa, profesores, familiares, amigos y muy especialmente graduados y graduadas que en breves instantes recibirán el título que tanto han esperado, agradezco la cálida invitación que me ha distinguido con el privilegio de ser quien pronuncie unas palabras en esta colación de grados, no sólo representando al honorable claustro docente, sino también como ex alumno y graduado de esta facultad que algunos años atrás también estuve sentado en el lugar donde hoy lo están ustedes deseando fervientemente que el discurso sea lo más breve posible.

Felicitaciones queridos graduados; sin lugar a duda han llegado hasta aquí no precisamente por haber cumplido con las sagradas cábalas transmitidas por generaciones como la de no contar la cantidad de columnas ubicadas al frente del edificio, o no entrar por la puerta del medio sobre la calle lateral Julio Víctor González, sino, por el enorme esfuerzo y dedicación que cada uno de ustedes le ha dedicado a su carrera.

Detrás de esas blancas cartulinas se esconden infinidades de historias de vida, tan originales como diversas, y nadie mejor que ustedes conoce la real valoración de lo que les ha costado llegar hasta aquí, no sólo ustedes, sino a su familia y a sus afectos, quienes los han acompañado en todo este intenso camino. Seguramente muchos tendrán el privilegio de ser los primeros abogados de la familia, o lo que es mejor, quizás cuenten con el peso de ser sus primeros profesionales; algunos provenientes de clases sociales obreras que han podido cumplir este sueño, fruto de los estudios que realizaron en una universidad pública Argentina gratuita, participativa, plural y abierta a toda la sociedad y a sus diversas necesidades.

La educación es uno de los factores que más influyen el avance, el progreso de las personas y sociedades. Con gran acierto señalaba el inolvidable José Ingenieros que “cada individuo es el producto de dos factores: la herencia y la educación” , la primera tiende a proveerle de los órganos y las funciones mentales que le transmiten las generaciones precedentes; la segunda es el resultado de múltiples influencias del medio social en el que el individuo está obligado a vivir. Esta acción educativa es por consiguiente una adaptación de las tendencias hereditarias a la mentalidad colectiva, una continua aclimatación del individuo a la sociedad.

Queridos graduados, lleven consigo el orgullo de haber egresado en la mejor universidad del país, y una de las más prestigiosas del mundo; un reciente ranking de la QS World University la ubica en el año 2016 en el puesto número 85, lo que representa la mejor universidad de habla hispana, no solo de Latinoamérica sino del mundo de donde han egresado nada menos que 15 presidentes constitucionales, y cada año recibe numerosos estudiantes provenientes de todos los rincones del país y del mundo.

Para finalizar, tengan presente que hoy no sólo culminan una carrera, comienzan una nueva etapa y se abre ante ustedes un enorme abanico de posibilidades sobre la manera que honrarán su ejercicio profesional, como abogados legisladores, magistrados, árbitros, notarios, funcionarios públicos, docentes o investigadores, pero cualquiera fuese la forma que adopten no deben olvidar que el mundo del derecho es muy cambiante, dinámico, vigoroso, ágil como pocos que raudamente transcurre a velocidades impensadas. Piensen que en este breve tiempo que han transcurrido sus estudios se han promulgado nada menos que un nuevo Código Civil y Comercial, y se han sancionado leyes como la del matrimonio igualitario, de identidad de género, de protección integral de las mujeres, el agravante de penas por femicidio, la notificación electrónica, la trata de personas y más recientemente el traspaso de la justicia a la Ciudad de Buenos Aires y la ley de acceso a la información por mencionar alguna de ellas. Es por ello que resultaría indispensable para continuar en este creciente progreso, mantenerse permanentemente actualizado, profundizando esos conocimientos que han adquirido a través de posgrados, actualizaciones, especializaciones, maestrías o doctorados. Hago votos para que el diploma que llevan hoy aquí sea un instrumento que le permita dignificar su vida y la de sus prósperas generaciones.

Les agradezco mucho la atención prestada, los felicito de todo corazón, y solo les digo un hasta pronto.

Gracias.



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