Discurso pronunciado por el Dr. Francisco Castex

Acto de Colación de grados del día 3 de noviembre de 2017

Foto: Francisco Castex

FRANCISCO CASTEX

Buenas tardes,

Estimada decana, autoridades, profesores, colegas, nóveles abogados, señoras y señores.

Nos encontramos ante una nueva colación de títulos de grado, de posgrado y seguramente algún que otro de doctorado.

En lo personal es muy grato estar nuevamente aquí, teniendo el honor de ofrecer unas breves palabras a quienes hoy reciben el título de grado y concluyen una inolvidable etapa de la vida.

Recuerdo una anécdota de Borges, a quien le presentaron una persona que había hecho una carrera universitaria muy rápida. Le dijeron: ¨Borges el señor se recibió de abogado en solo 2 años y medio. Y Borges respondió, ¨qué pena una carrera tan importante hecha tan pronto. Qué poco la habrá disfrutado, le debería haber dedicado más tiempo¨, agregó.

Ojalá ustedes hayan pasado por estas aulas con alegría, como lo hicimos muchos de nosotros, y hayan verdaderamente gozado esta etapa universitaria que hoy culminan y los hace acreedores del tan deseado título universitario y además de amigos, novias, novios, miles de anécdotas, buenas y también algunas no tanto. Porque esto es lo más importante. En fin, hoy tienen la imagen del último día pero no lo es.

Esta tarde empieza la otra etapa, que también les aseguro será inolvidable y muy grata. Comienza ese período para el que se prepararon, van a comenzar a disfrutar de lo que aprendieron y estudiaron. De todo ello que tanto esfuerzo y tiempo les costó.

Muchos de ustedes serán abogados litigantes, otros jueces o fiscales, algunos se dedicarán al ámbito público y otros al privado. De entre ustedes en el futuro seguro saldrá uno o más profesores, políticos de renombre, tal vez un futuro ministro o hasta otro presidente (tantos presidentes salieron de esta casa porque no uno más), diplomáticos, investigadores, gerentes y directivos de compañías y hasta escritores como Franz Kafka, Raymond Chandler o el querido Héctor Tizón en nuestro ámbito (que además de juez es una de las mejores plumas argentinas). Como se ve, la abogacía es muy versátil y nos permite poder desarrollarnos en aquello que nos guste.

En definitiva, serán hombres y mujeres del derecho y como tal ahora depende de ustedes ponerle empeño, ganas y sobretodo disfrutar su vocación comprometidos con los valores democráticos y los derechos humanos.

Lo que nunca deberían dejar de hacer es pensar, reflexionar y actuar conforme sus convicciones.

Como enseñaba un gran profesor de esta casa, el derecho es el ejercicio de dar razones y para ello debemos siempre tener que pensar… pensar y no memorizar. Dejemos eso solo para Funes.

El buen abogado es como un gran ingeniero que construye con palabras. Como reflexiona Spinoza, la verdad es discurso y sólo se puede conocer la verdad a través de las palabras. Está en ustedes saber construir, diseñar, escoger el buen uso de las palabras para argumentar y así defender los derechos que las personas les confían. En ese derrotero, la palabra es su herramienta, un instrumento de paz y persuasión para logar la solución del conflicto y permitir la coexistencia de los ciudadanos. Y en esa tarea les aseguro que la mente desplaza a la memoria. Les juro que el derecho no es repetir, el derecho es usar la cabeza. Reflexionen siempre, no se olviden eso. Podrán modificar las leyes, cambiar los códigos pero lo que no podrán hacer es quitarle el método de reflexión jurídica.

Hagan lo que sientan respetando los valores éticos que aprendieron en esta elogiable universidad pública y gratuita. Recuerden siempre que el infraqueable límite que tenemos para desplegar nuestra libertad y desarrollar el deseado plan de vida es el respeto al otro, ya lo decía Stuart Mill. Las reglas están bien claras: la constitución y el derecho internacional de los derechos humanos es nuestro súper yo normativo. La supuesta picardía, el sentirse más rápido es una moneda de corto plazo con pronóstico desalentador, la realidad así lo demuestra. No dejen de tener amor por lo que hacen, pasión por su profesión y no se cansen de ser transparentes y francos. Todos calificativos que, a no dudarlo, los hará mejores profesionales.

Podemos ser lo que queremos pero siempre dentro del respeto al prójimo, a la diversidad de pensamiento y tolerando la diferencia. Tal actitud nos hará crecer como sociedad y fortalecer nuestro estado de derecho.

Los aplaudo y les pido que no se pierdan, que no se vayan, que vuelvan siempre, esta es su comunidad que los estará esperando con posgrados, doctorados y posdoctorados para que se sigan formando.

Como docentes les deseamos que sean felices, que sigan sus ideas, que respeten al otro y que disfruten cada día la hermosa tarea de ser abogados.

En fin, nuevas felicitaciones y a brindar con los familiares que también hoy se reciben con ustedes y que estoicamente han apoyado sus malos humores y trasnochadas que pasaron para llegar hoy a la ansiada meta.

Salud colegas.



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