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Año XVIII - Edición 325 05 de septiembre de 2019

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Presentación del libro El poder, el sufrimiento y la lucha por la dignidad. Los marcos de derechos humanos para la salud y por qué son importantes

  • Nota de Tapa

El pasado 7 de agosto, en el SUM del Instituto Gioja, se llevó a cabo la presentación del libro El poder, el sufrimiento y la lucha por la dignidad. Los marcos de derechos humanos para la salud y por qué son importantes,de Alicia Ely Yamin. La autora lidera el Programa Global de Salud y Derechos del Petrie-Flom Center for Health Law Policy, Biotechnology and Bioethics (PFC) de la Escuela de Derecho de Harvard y el Incubador de Educación y Aprendizaje de la Universidad de Harvard. Es actualmente Profesora Adjunta en Salud Global y Población en la Escuela de Salud Pública y está afiliada a la Escuela de Medicina de Harvard. 

Por su parte, comentaron la obra: Víctor Abramovich (profesor de Derecho, UBA/UNLA, procurador fiscal ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación), Paola Bergallo (profesora de Derecho e investigadora CONICET/UTDT) y Laura Pautassi (profesora de Derecho e Investigadora CONICET/UBA y directora Grupo DSPP).

Alicia Ely Yamin comenzó explicando por qué no enmarcó todo su trabajo dentro de una vertiente del feminismo de análisis del derecho. “Me parece que hay algunas feministas académicas en esta región que se consideran feministas teóricas muy críticas, en otros contextos serían consideradas más bien feministas liberales tradicionales. Este libro es una apuesta a superar aquellas categorías, a llegar a gente en muchos países, en muchas regiones y me parece imprescindible en un libro de derechos humanos”, aseguró.

Por otro lado, sostuvo que “la apuesta también es superar esa tendencia académica de escribir para nosotros mismos. Y muy deliberadamente quise escribir un libro sobre derechos humanos y salud que no fuera solamente para abogados expertos en la materia de derechos humanos ni solamente para salubristas sino empezar a tender puentes entre las dos disciplinas y más allá de la academia, a gente en el campo”. Y agregó que “tomar un enfoque basado en derechos nos obliga a pensar y reflexionar sobre nuestro sufrimiento y lo que le pasa a nuestros seres queridos, nuestros vecinos, lo que le pasa a la gente al otro lado del mundo y si es cuestión del destino, si es cuestión de la mala suerte o si es cuestión de injusticia”.

A su turno, Laura Pautassi destacó el enfoque etnográfico del libro: “El intercambio con Alicia es un intercambio muy fructífero y de un aprendizaje enorme y de ser una referente en los temas de derechos humanos, de salud y de salud sexual y reproductiva encontré tu historia de vida atravesada por la historia de los conflictos. (…) Es un libro testimonial de varios años de trabajo y de varios continentes porque está reflejada tu historia. Hay una interpelación a cuál es nuestro activismo permanente”.

En esa misma línea, señaló que la obra es un tributo a la doble categoría de la autora: feminista y activista de derechos humanos. “Nunca han sido dos mundos fáciles de reconciliar. Las feministas no dialogan bien con los activistas de derechos humanos y viceversa. Esta es una crítica permanente en América Latina”, afirmó. Para finalizar, enfatizó que se necesitan “pensar nuevos marcos que nos permitan construir y aportar más a quienes luego tienen que tomar decisiones, a quienes van a resolver en un proceso judicial, o en todo caso, a nosotres que vamos a construir esta posibilidad de esta invitación a que otro mundo es posible”.

En tanto, Víctor Abramovich reconoció que “una de las cosas que más me interesa es cómo refleja un cierto conocimiento que es fruto del trabajo en terreno en derechos humanos como un oficio que implica por un lado una gimnasia para escuchar, una idea de no perder la capacidad de indignarse y de reaccionar frente a la injusticia porque si no uno no puede trabajar en derechos humanos ni ser feminista pero al mismo tiempo la necesidad de pensar estratégicamente cómo revertir y generar procesos que contribuyan a cambiar la situación sobre la cual uno se indigna”.

Finalmente, concordó con Laura Pautassi en que el componente etnográfico de la obra es clave “porque no está planteado como un componente decorativo sino que ayuda a profundizar las ideas y los conceptos y también funciona como una cierta evidencia de los argumentos que ella está planteando en defensa del enfoque de derechos y de su capacidad de transformación social”. Y añadió que también es destacable “la perspectiva, la vocación política y la preocupación porque el enfoque de derechos siga siendo un elemento para cuestionar las estructuras sociales y políticas y no se convierta en un elemento de domesticación o al servicio de la defensa del status quo”.

Acto seguido, Paola Bergallo se refirió al libro "como una enorme contribución a ilustrar un proyecto teórico, epistemológico y metodológico que a mí me parece especialmente interesante porque es una forma de pensar el derecho de hacerlo, de practicarlo, pero también de teorizar sobre el derecho”. Y sumó que “es una contribución a la teoría del derecho”.

Luego manifestó que la obra presentada “corporiza eso que no es tan fácil de introducir como una opción más a las que tenemos para mostrar qué es lo implica teorizar y practicar el derecho. Una contribución clásica a producir conocimiento para enseñarle a los abogados, las abogados y les abogades qué significa aplicar, promover, practicar un enfoque de derechos humanos”. En tal sentido, remarcó que “los practicantes del enfoque de derechos humanos dan consejo al Estado, dan consejo a los activistas, dan consejos a las víctimas sobre cómo hacerlo, pero no están pensando teoría sobre cómo enseñar eso, cómo actuar con el ejemplo, qué quiere decir aplicar un enfoque de derecho humanos en la política pública”.

Por último, la comentarista subrayó que la obra ejemplifica las prácticas de aplicación del enfoque de los derechos humanos en muchos contextos diferentes en un continuo: “En continuo quiere decir tener un enfoque de derechos humanos en la relación que tenemos con los otros y también que lo personal es político. Es un libro feminista. La contribución es mostrar qué quiere decir que lo personal es político cuando uno piensa sobre el derecho”.