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Año II - Edición 31 10 de julio de 2003

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El Cristianismo y el Islam

  • Nota de Tapa

Invitado por las autoridades del Departamento de Posgrado de nuestra Facultad, el miércoles 25 de junio disertó el Dr. Alejandro Bittar, cónsul de la República del Líbano en nuestro país, sobre el tema “Filosofía de la Religión. Aparición del Islam y el Cristianismo, puntos de divergencia y convergencia”.  El acto contó con al presencia del Dr. Miguel Ángel Ciuro Caldani, Director del Departamento, y de numeroso público que colmó las instalaciones del Salón Rojo.

Luego de señalar los lineamiento generales que guiarían su exposición, el diplomático libanés comenzó refiriéndose a distintos aspectos del Absoluto en la filosofía occidental, trayendo a colación pensadores como Henri Bergson, Charles Darwin, Georg Hegel, Maurice Merleau-Ponty, Immanuel Kant, Martin Heidegger y Jean-Jacques Rousseau.

El disertante señaló las diferencias existentes en lo físico y espiritual de las sociedades en las que nacieron el cristianismo y el islamismo. Destacó que los lugares originarios del cristianismo eran de tierra fértil y estaban poblados por hombres intelectualmente desarrollados, en tanto que el islam nació en el árido desierto, con hombres muy ligados a lo meramente sensible y material, para quienes el pensamiento abstracto era imposible de adquirir. De esta forma, ambas religiones tuvieron un contexto socio-económico y cultural marcadamente distinto, que luego se iría a traducir en diferencias lógicas y teológicas. El cristianismo entronca con la primera civilización del mundo donde surgen los principales conceptos de gobierno, Estado, individuo, persona, sociedad, etcétera, en tanto que en el desierto, la falta de agua y alimentos genera una sociedad compuesta de tribus permanentemente en guerra, con jefes intransigentes, donde la violencia es la regla y lo espiritual no tiene cabida.

Continuó el Dr. Bittar mencionando que, en el ámbito de lo metafísico, tanto el cristianismo como el islam en su dimensión religiosa estaban más allá de la historia. La conciencia abstracta del individuo, la vida, la muerte, Dios y otros conceptos similares se manifiestan tanto en el cristianismo como en el Islam aunque su aparición terrena se da –como ya había anticipado– en sociedades diferentes.

Convergencias

El diplomático libanés –que se confesó cristiano– indicó aquello que a su juicio era la principal convergencia entre las dos religiones: la creencia en un solo Dios, cuyo nombre en árabe es Alláh. Tal denominación se ha mantenido en las traducciones a los idiomas occidentales por razones políticas, tratando de conservar una diferencia inexistente entre ambas religiones. Los evangelios cristianos en lengua árabe, mencionan permanentemente a Alláh, en tanto significa simplemente Dios, de modo que un cristiano árabe llama a Dios, Alláh, porque ese es el nombre de Dios en su idioma. La misma coincidencia mantienen estas religiones en cuanto a su lucha a favor del bien y en contra del mal. Finalmente, ambas creen en la eternidad, en el castigo y en la recompensa divina.

Divergencias

La primera que aparece es la Trinidad, concepto de carácter dialéctico imposible de entender por un hombre del desierto. La segunda es la crucifixión, en cuanto es interpretada en el islam como un castigo y no como un sacrificio voluntario. Otra divergencia importante es la concepción de la sociedad civil o política que el cristianismo no pondera, en cuanto Jesucristo no tenía necesidad de reformar la sociedad terrena, mientras que en el Islam, acosado por la aridez y la guerra, era menester hacerlo. Los musulmanes fanáticos consideran que no puede existir el islam fuera de un Estado islámico, en tanto los moderados entienden que aquel es sólo un medio para propagar un mensaje espiritual. En consecuencia puede desaparecer y la vida civil no tiene ninguna explicación en la constitución política del Estado confesional; el islamismo no quiere meterse en la historia sino permanecer en la eternidad. Por eso no tiene ninguna explicación para las cuestiones terrenas. Notable también es la diferencia en la forma de propagación de ambas religiones. El cristianismo lo ha hecho a través de la razón y el milagro (que es irracional) y el islam, como consecuencia de la limitada estructura intelectual del hombre del desierto, lo ha hecho a través de la poesía. Mahoma (Mujamad) desafió a todos los poetas a través del Corán y también utilizó la lucha armada para la propagación de su fe, en tanto las tribus sólo conocían el lenguaje de la fuerza por lo que el Profeta no pudo hablar de amor ni tolerancia.

Luego, el conferencista recorrió el camino de las obligaciones fundamentales del islamismo, señalando, en primer lugar, la yihad (guerra santa) que da nacimiento al concepto de mártir (aquel que muera luchando por el Islam irá al paraíso, un lugar opuesto al desierto, donde abunda el agua, los alimentos, el viento, etcétera). Puso de manifiesto también la relevancia de la figura de Jesucristo para una y otra religión. El islam, lejos de considerarlo el hijo de Dios, lo considera un profeta al igual que Mujamad pero que no llega a su altura. Por otra parte, en tanto Jesucristo no asigna obligaciones a los cristianos, Mujamad les impone cinco deberes fundamentales.

Más tarde, el Dr. Bittar se refirió a lo que él denominó "diferencias menores", como la poligamia –a su juicio indirectamente prohibida en el Islam– y la consideración de María como la más pura de las mujeres. De ahí la necesidad de estudiar al islam desde el punto de vista histórico, social y cultural, para tener un conocimiento más acertado que el estereotipo mediático.

Concluyó la disertación con una breve mención del Líbano, donde conviven pacíficamente 17 tradiciones religiosas diferentes, con representación proporcional en el gobierno del país. La diversidad de valores y la pluralidad de culturas, religiones y principios es una meta posible de alcanzar, en tanto el Absoluto como movimiento inmanente y trascendental deja al hombre en libertad para proceder. La nueva trinidad de la humanidad es el bien, la libertad y la voluntad.


Derecho al Día agradece a Mario Rojas por la colaboración prestada para la preparación de esta nota