¡Seguinos!

Año II - Edición 30 26 de junio de 2003

Buscar

Conferencia del Profesor Paul Robert Hertzog

  • Nota de Tapa

El pasado martes 17 de junio se presentó, en el Salón Rojo de la Facultad de Derecho,  Paul Robert Hertzog –profesor de Derecho Público del instituto de Estudio Políticos de la Universidad Robert Shuman de Estrasburgo (Francia)–. El motivo de la conferencia fue brindar un panorama acerca la disciplina financiera de la Unión Europea, realizando para ello un relato histórico de todos los fenómenos político-económicos que se sucedieron entre el año 1957 –en que se firmó el tratado de Roma– y 1992 –cuándo se firmó el Tratado de Maastricht. En todo ese periodo, menciona Hertzog, se fue forjando lo que hoy conocemos como Unión Europea a través de diversos acuerdos, que comienzaron con una unión aduanera –en el año 1968– entre algunos países de Europa. Esto generó que luego se reforzaran los lazos económicos entre esos países. Como consecuencia de ello, un año más tarde, se lanzó en La Haya la Unión Económica y Monetaria. El fundamento del sistema europeo de aquél entonces estaba diseñado en una unión monetaria y un acuerdo entre los bancos centrales para modificar el margen de fluctuación. Este sistema fue sumamente importante porque creó una cooperación cotidiana entre los Bancos Centrales de los diferentes países.

Posteriormente explicó el proceso histórico, jurídico y económico por el que se debió transitar para llegar a la unión monetaria.

Expuso en forma clara y detallada los requisitos que se impusieron a solicitud de Alemania como indispensables para ser parte, y los esfuerzos que debieron hacer varios países para alcanzarlos.

Explicó como Grecia e Italia entre otros, redujeron rápidamente sus déficit y su deuda pública para ajustarse a las exigencias requeridas para ser admitidos en el sistema de la moneda única.

Asimismo, advirtió que muchos de estos países subieron considerablemente la carga tributaria para cumplir con las exigencias. Una vez logrado el equilibrio  debieron disminuir la presión fiscal, pero no les fue fácil hacerlo en virtud del aumento en la edad de su población y la disminución en la actividad económica de los últimos años.

Al respecto remarcó las dificultades de muchos países para mantenerse dentro de los límites establecidos por las normas vigentes en materia de déficit fiscal y deuda pública, motivados principalmente por los crecientes gastos en seguridad social y la resistencia de los ciudadanos a aceptar reducciones en estas prestaciones.

Para concluir recalcó que una de las cuestiones que se deben debatir es la decisión de mantener políticas neoliberales tendientes a tener un presupuesto balanceado, o políticas económicas Keyneseanas; pero cualquiera sea la política que se adopte no es razonable contraer deudas para financiar prestaciones de seguridad social.