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Año XIX - Edición 345 01 de octubre de 2020

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Seminario online sobre discapacidad y salud mental

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El pasado 15 de septiembre el Centro de Graduados llevó adelante, a través de la plataforma Zoom, el primer encuentro del seminario sobre discapacidad y salud mental. En esta oportunidad brindó su aporte Juan Antonio Seda.

De modo introductorio y haciendo referencia al tema principal de la charla, expresó: “En general, se considera que el campo de la discapacidad y el campo de la salud mental son dos mundos distintos. Sin embargo, siempre planteo que no se los puede separar. El mundo de la salud es colectivo y dentro de él existen personas con diferentes discapacidades. No obstante, el sistema prestacional argentino suele distinguir la discapacidad intelectual de la salud mental. Tratan el tema como si fueran dos cosas distintas que no se relacionan y es por eso que cada campo cuenta con profesionales y tratamientos distintos".

Sobre el concepto de discapacidad dentro del régimen legal argentino, explicó: “La discapacidad y la salud mental tienen un punto de encuentro en el campo legal porque los abogados y los jueces del Poder Judicial son los únicos que trabajan en el proceso de restricción de la capacidad de ejercicio y también en los controles de internación de personas con alguna discapacidad".

Luego, resaltó algunas cuestiones de la Ley de Salud Mental: “En el año 2010 se sancionó la ley 26.657. En Argentina muchas personas consideran que esta ley ha sido revolucionaria, pero lo que puedo decir es que, aunque es una ley muy interesante y valoro los avances que hizo en materia de salud mental, no puedo ignorar los serios defectos que tiene. De igual manera, me niego a entrar en la clásica polarización que se da entre los ‘anti ley de salud mental’ y los ‘pro ley de salud mental’. Recuerdo que en su momento hubo una cierta militancia respecto de esta ley porque se había creado mucha expectativa pero creo que ahora, una década después, la podemos criticar desde otro punto de vista".

A modo de cierre, habló sobre los diferentes tratamientos que se aplicaron durante el transcurso de la historia: “Hasta mediados del siglo XX se aplicaban tratamientos muy distintos a los actuales. No es que los tratamientos actuales sean absolutamente incruentos. Hay todavía muchas metodologías cruentas y esa es una de las deudas que tenemos pendientes. También debemos tener en cuenta que los abogados no somos psiquiatras ni neurólogos y por eso nuestra actuación depende mucho de lo que estas disciplinas nos digan. Sin embargo, ahora hay mucha más conciencia. Antes todas estas terapias apuntaban a producir un shock destinado a calmar la excitación desencadenada. Para ello se utilizaban, por ejemplo, las terapias de contención o sujeción mecánica en donde se usaban los famosos chalecos de fuerza”. Y sumó: “Un dato a destacar es que hoy en día todavía se usan en algunas ambulancias para casos muy excepcionales. Otra cosa que era común ver en aquella época era la hidroterapia. Era algo terrible. Consistía en darle un baño de sábanas frías a los pacientes enfermos y luego sumergirlos en agua caliente con el objetivo de provocarles una transpiración profusa en todo el cuerpo y así tranquilizarlos”.

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