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Año XIII - Edición 240 06 de noviembre de 2014

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Presentación del libro “Seguridad alimentaria, los procesos de integración y los desafíos del mundo actual”

  • Notas

El pasado 7 de octubre se realizó en el Salón Rojo de la Facultad la presentación del libro “Seguridad alimentaria, los procesos de integración y los desafíos del mundo actual”, cuya autoría corresponde a Eve Rimoldi de Ladmann, Omar Alvarez, María C. Zeballos de Sisto y Hugo Zilocchi.

En primer lugar, la Decana Mónica Pinto expresó: “Los libros no son solo el reflejo de trabajo de investigación y creación, sino que también son objetos que, quienes estamos acostumbrados a trabajar con ellos, solemos apreciar”, manifestó. De esta manera, señaló que la población del mundo crece día a día y que del mismo modo aumenta la producción de alimentos. En ese sentido, consideró que alcanza con suficiencia para alimentar a todo el mundo pero, sin embargo, hay gente que se muere de hambre. “Esto no tiene que ver con la producción de alimentos, sino con ciertas distribuciones mal realizadas en el escenario internacional más amplio”, explicó.

Seguidamente, Eve Rimoldi de Ladmann se refirió a la salud alimentaria, la cual no parece tener relación con el derecho, sin embargo, las dificultades que afrontan el Estado-nación y los líderes políticos para dar respuesta a las nuevas necesidades van mucho más allá de las que percibimos en nuestro país. “Pareciera que el Estado-nación tiene dificultades para solucionar los problemas actuales”, remarcó. De este modo, indicó que la seguridad alimentaria es un desafío que debe superarse primordialmente y, a su vez, remarcó que la complejidad del problema solo puede solucionarse a través del entendimiento mutuo entre grupos diferentes, mediante mecanismos de adaptación a los cambios en el entorno externo construyendo una comunidad social y política que acepte valores que trasciendan las fronteras nacionales, aumentando la capacidad para dar respuestas eficaces y modificando el ambiente, según las necesidades, para lograr los objetivos. “Los países del hemisferio sur, con capacidad exportadora de materias primas o manufacturadas agroindustriales, pueden aportar solución”, opinó. Así, opinó que la integración regional es conveniente, complementándose entre ellos para cubrir el déficit existente.

A su turno, Hugo Zilocchi examinó que existe seguridad alimentaria cuando todas las personas y en todo momento tienen acceso físico, económico y social de suficientes cantidades de alimentos inocuos y nutritivos, que permiten satisfacer las necesidades energéticas diarias y las preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa. Asimismo, observó que la seguridad tiene tres dimensiones: la primera, vinculada con la disponibilidad de alimentos; en segundo término -la de mayor importancia-, el acceso a los alimentos; y, finalmente, el tercer componente es la utilización de los alimentos una vez que se ingieren, lo que depende de las condiciones físicas de las personas. “La disponibilidad, el acceso y la utilización deben darse simultáneamente”, subrayó. En cuanto al libro, Zilocchi comenta los datos que hasta entonces publicaba la FAO (Food and Agriculture Organization). “Podemos decir que a nivel mundial existen alrededor de 800 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria”, reseñó. Sin embargo, el autor recordó que ha habido una reducción en los últimos años de 100 millones de personas. Hacia el final, analizó que la situación cambia en cuanto a los lugares, teniendo los valores más extremos en África, en donde una de cada cuatro personas padece hambre. “La situación de América Latina y el Caribe ha tenido una disminución importante en cuanto a la reducción del hambre. Ha pasado de 68 millones de personas en el año 2009 a 37 millones de personas en estos últimos años”, finalizó.

Posteriormente, Omar Alvarez relató que, en sus orígenes, el hambre era una necesidad que cada uno satisfacía de acuerdo a sus posibilidades, y muchas veces era prácticamente una necesidad que el soberano otorgaba a sus súbditos. “Transformar una necesidad en derecho es algo muy importante en la evolución de una sociedad”, recalcó. Asimismo, indicó que el derecho a la alimentación en los años ’80 y ‘90 no tenía la connotación que tiene ahora, debido a que aparece el criterio de seguridad alimentaria. En otros términos, no existe solamente el derecho a alimentarse, sino que también existe el deber de proporcionar las condiciones de seguridad alimentaria. “El derecho a la alimentación es un derecho social, y los estados y las sociedades civiles tiene el deber de que ese derecho sea respetado, y además, tienen el deber de producir las condiciones para que el ser humano pueda alimentarse de la manera más adecuada posible”, aseveró. Para finalizar, comprendió que el organismo internacional más adecuado y especializado es la FAO, sin embargo, como concepto de derecho humano, la mayoría de los tratados de derechos humanos entiende directa o indirectamente al derecho a la alimentación como un derecho que ya es propio del ser humano y que puede ser exigido con mucha claridad.

Por último, María C. Zeballos de Sisto realizó el cierre de la presentación del libro.

“El derecho a la alimentación es un derecho social, y los estados y las sociedades civiles tiene el deber de que ese derecho sea respetado”, aseveró Omar Alvarez.