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Año XI - Edición 192 10 de mayo de 2012

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El odio digital: Internet como herramienta para la promoción de la intolerancia

  • Notas

Auspiciado por el Centro Simon Wiesenthal y la Cátedra Libre sobre Holocausto, Genocidio y Lucha contra la Discriminación de esta Facultad de Derecho, el 23 de abril se organizó en el Salón Azul un encuentro académico en el que se evaluó el papel que juega Internet en la promoción de la intolerancia.

Las palabras de apertura estuvieron a cargo de la Decana Mónica Pinto, quien destacó el hecho de que desde el año 1985 la asignatura Derechos Humanos y Garantías sea requisito obligatorio para la obtención del diploma de abogado. Subsidiariamente, hizo referencia también a la gran oferta de cursos con los que nuestra Facultad cuenta en lo concerniente al Holocausto o Shoah. “El tema que van a tratar hoy es de una actualidad importante”, anticipó, para luego añadir que así como Internet vehiculiza con una rapidez asombrosa determinados eventos y, al mismo tiempo, nos permite acceder rápidamente a un vasto volumen de información, puede también convertirse en una fuente sin filtros ni controles sobre la libertad de expresión”. Para Pinto “la libertad de expresión, inclusive en el ámbito de los derechos humanos, tiene límites y ellos son cuando la expresión deja de ser tal para transformarse en odio racial, religioso o apología del crimen”.

Por su parte, el profesor Gregorio Flax, integrante de la Cátedra Libre sobre Holocausto, Genocidio y Lucha contra la Discriminación, aseguró que “la tecnoera o era digital, la sociedad de la información, ha provocado un cambio de paradigma social y cultural que ha impactado drásticamente en nuestra sociedad”. La informática que nos rodea es un fenómeno irreversible, la misma se encuentra involucrada en todos los ámbitos de la interacción humana. “Creo que sin la informática las sociedades actuales colapsarían”, opinó. Y a continuación agregó que se trata de un instrumento de expansión del ser humano, cuyos límites son inimaginables e inversamente advirtió también que Internet puede ser un medio para la expresión de odios cargados de intolerancia.

Luego tomó la palabra el Rabino Abraham Cooper, Decano Adjunto del Centro Simon Wiesenthal, Los Ángeles, Estados Unidos, quien comentó que está trabajando sobre un proyecto al que ha dado en llamar “Terrorismo y odio digital”. Por otro lado, recordó que ya en el año 1995 existía un sitio web que promovía explícitamente prácticas raciales. Hoy aquel mismo sitio web continúa en la Internet con más de 200.000 usuarios.

Lamentablemente, el expositor indicó que este no es el único espacio de la web que presenta estas características. Los informes sobre los que ha estado trabajando confirman la existencia de al menos 15.000 sitios en donde el odio digital se propaga en alarmantes proporciones. Además, no hay que olvidar que incluso en redes sociales como Facebook, Twitter o YouTube es posible constatar periódicamente expresiones de intolerancia extrema. “Cuando nos referimos a odio digital queda comprendido el odio antisemita, el odio racial, el odio a los grupos afros, el odio a los gays, el odio a los inmigrantes, el odio a determinados grupos religiosos”, detalló. Frente a estas expresiones de intolerancia, el conferencista dijo ubicarse en una posición semejante a la expresada anteriormente por la Decana de nuestra Facultad, es decir, trabajar por el aseguramiento de la libertad de expresión pero sin admitir la difusión del odio digital. La propuesta del orador invitado es intentar lograr una intervención mínima por parte de los aparatos gubernamentales que sólo esté orientada a evitar la diseminación de estas expresiones de odio. Pero incluso dicha intervención puede ser reducida “cuando nos topamos con sitios web o videos con contenido de odio digital y lo que hacemos es no recurrir al Estado sino solicitar que sean los proveedores quienes actúen para remover estos contenidos”, explicó. Interpretó que cuando una persona hace un uso indebido de un servicio de Internet ya el proveedor del mismo puede actuar por sí solo. Por ello, el odio racial puede ser entendido como un incumplimiento contractual, ya que usualmente previo a la utilización de un servicio de la Internet el particular acuerda ciertos términos y condiciones. Relató que se han podido remover contenidos discriminatorios alojados en Facebook y en YouTube sin necesidad de recurrir a la acción del aparato estatal, simplemente apelando a lo términos en que se acordó la utilización de tales servicios.

“Uno no puede legislar para que no exista el odio, pero sí trabajar para que el mismo sea marginado dentro del terreno de la Internet”, aseguró. No obstante ello, consideró que la intervención estatal es esencial cuando se trata de actividades terroristas perpetuadas en alguna de sus instancias en base a los medios informáticos que facilita la Internet. Para el conferencista en estas actividades suelen esconderse también alguna clase de odio digital.

“Grupos religiosos minoritarios están siendo constantemente atacados en la Internet. En el Centro Simon Wiesenthal creemos firmemente que las familias practicantes deben poder salir de su casa a orar sin el temor de ser atacados en el trayecto”, declaró Cooper. A muchos podrá resultarles un pedido demasiado simplista, pero lo cierto es que en la actualidad lamentablemente la posibilidad de reunirse a orar no se da con la naturalidad con la que se debería. Este temor es consecuencia de las acciones que pueden ser patrocinadas desde la Internet, una Internet que en ocasiones se convierte en una verdadera universidad del odio y de las prácticas terroristas. Según el expositor estos contenidos se encuentran en idioma árabe y parcialmente en idioma inglés.

“Uno no puede legislar para que no exista el odio, pero sí trabajar para que el mismo sea marginado dentro del terreno de la Internet”, aseguró el Rabino Abraham Cooper.