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Año XVI - Edición 296 30 de noviembre de 2017

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Discusiones sobre género y ciudad

  • Notas

El pasado 6 de noviembre, en el Aula 1 de Extensión, tuvo lugar la actividad “Discusiones sobre género y ciudad”, organizada por Derechos Sociales y Políticas Públicas (Grupo de Trabajo Interdisciplinario) y el proyecto PII 606 “La enseñanza del derecho con perspectiva de género: situaciones actuales y desafíos pendientes”.

En este marco, expusieron María Victoria Castro (Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia), Lina Fernanda Buchely Ibarra (Universidad Icesi, Cali, Colombia) y Laura Pautassi (UBA, CONICET), cuyas ponencias moderó María de los Ángeles Ramallo (UBA).

En primer lugar, María Victoria Castro se refirió a un artículo parte de un proyecto de investigación, denominado La ciudad de las mujeres, que se propone mirar las contradicciones y las maneras en las que el derecho produce el espacio y produce la identidad. El artículo parte del primer eje que se analizó que es el transporte. “En ese eje, estábamos mirando el transporte como recurso en sí mismo pero también como habilitador para el acceso a otros recursos”, explicó.

Además, puntualizó que “el proyecto tiene tres puntos de partida teóricos desde los que se construye el resultado de pensar en la ciudad y la relación de la ciudad y las mujeres desde una visión crítica del derecho que hace estudios de tipo distributivo pero también desde una visión consiente del espacio”. Uno de los puntos de partida, explicó, es entender que las ciudades son inestables y que son construcciones sociales que ocurren de manera permanente. “El análisis legal sobre la ciudad tiene que buscar maneras de aprehender esas negociaciones que están sucediendo todo el tiempo”, indicó.
Otro de los puntos es que el derecho no regula el espacio de las ciudades en particular y el tercer punto es que las personas son muy importantes en este tipo de análisis. Luego puso de manifiesto la importancia de plantearse preguntas sobre cómo el género, la clase y la etnia producen diferentes contextos urbanos.

A su turno, Lina Fernanda Buchely Ibarra explicó que se organizaron los hallazgos de la investigación en dos grandes ejes: la tragedia de la movilidad y el sexo como el centro de la intervención de los análisis que articulan la ciudad y el género.

En cuanto al primer eje, contó: “Nosotras que vivimos entre los intercisos de Bogotá, Cali y Barranquilla hemos visto cómo la ciudad se ha posicionado como centro de gobernanza y la movilidad”, y señaló que se pudo aprender cómo la tragedia de la movilidad es útil para narrar lo que pasa en términos de transporte urbano en la ciudad.

Asimismo, afirmó que encontraron cómo formas de transporte público y masivo afectan diferencialmente a las mujeres pensadas “interseccionalmente”, es decir, con dimensiones de clase y de etnia.

Con relación al drama del sexo en la ciudad, sostuvo que “nuestro principal daño es ser víctimas de acoso sexual callejero”. Sin embargo, la expositora expuso que “las mujeres con las que han dialogado en el marco de la investigación están preocupadas por llegar rápido a los trabajos, porque las ciudades no les generan espacios de ocio, porque el trabajo no es equitativo en las mismas ciudades y porque las formas de masculinidad son utilizadas para segregarlas de fuentes de trabajo que ellas considerarían vitales”.

Hacia el final, enfatizó la necesidad de repensar las políticas públicas en torno al manejo del género dentro de las ciudades, teniendo en cuenta que no todos tienen ciudades similares y que las mujeres también son distintas.

“Nosotros estamos trabajando en un proyecto que hacemos desde esta Facultad junto con la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA en una línea de investigación que promueve el Ministerio de Ciencia que son los proyectos de desarrollo tecnológico y social y lo hacemos conjuntamente con la Universidad de San Martín y el Equipo Latinoamericano Justicia y Género”, introdujo Laura Pautassi.

En este marco, desarrolló que “una parte muy fuerte del proyecto era poder introducir la perspectiva de género en el transporte desde la idea de que la región está llegando tarde a la agenda del cuidado y, además, no se vincula con el transporte”.

Por otra parte, puntualizó que el cuidado tiene que ver con lo que históricamente toda la teoría feminista fue haciendo visible de todo lo que producía el ámbito privado que es la reproducción social.

Luego se enfocó en la ley de contrato de trabajo argentina de 1974. “Tiene un título especial donde habla del trabajo de las mujeres y de los menores y solamente establece ciertas obligaciones y responsabilidades de infraestructura de cuidado a cargo de los empresarios si hay cincuenta trabajadoras mujeres”, especificó.

En esta línea, explicó que se establece la obligación de un espacio de cuidado, vinculado a un cejo de género claro. “La norma no habla de trabajadores varones y mujeres con responsabilidades familiares. Está presuponiendo lo que de hecho sucede por esta injusta organización social del cuidado”, enfatizó Pautassi y contó que una de las propuestas que hizo el grupo de investigación en el año 2007 fue desvincularlo de todo tipo de relación previa, lo que llevó al reconocimiento del cuidado como un derecho.