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Año XIX - Edición 339 25 de junio de 2020

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Desafíos de la educación virtual

  • Notas

El pasado 11 de junio se llevó adelante la conferencia "Desafíos de la educación virtual" que estuvo a cargo de María de los Ángeles Ramallo (becaria de investigación y docente, UBA), Nancy Cardinaux (investigadora del CONICET / Instituto Gioja - UBA - UNLP) y Guillermo R. Ruiz (investigador del CONICET - UBA). La actividad formó parte del Seminario de Investigadores/as del Instituto Gioja.

Para comenzar, la vicedirectora del Instituto Gioja, Luciana Scotti, brindó una breve introducción y coordinó el encuentro.
Seguidamente, Guillermo R. Ruiz se refirió en primer lugar a las dimensiones del sistema educativo argentino: “Se caracteriza por ser un sistema muy desigual, por una amplia y diversa variedad de desarrollo institucional que a su vez es diverso en función de las políticas que ejecutó el Estado argentino en los últimos sesenta años”. En función de las características normativas y de regulación del sistema educativo argentino, destacó dos datos sobre los cuales operan las decisiones que toman los/as gobernantes y las autoridades institucionales: la fuerte presencia del sector público y el desgranamiento.

Luego resaltó la celeridad de las decisiones que tomó el Estado argentino. “Este es un reflejo que nos dan las normas más allá de que los actores que están en el sistema y en las instituciones como docentes o estudiantes lo vieron y lo vivieron. Las normas nos dan cuenta de cómo el Estado a través de resoluciones del Ministerio de Salud, del Ministerio de Educación, del Consejo Federal y la Secretaría de Políticas Universitarias trataron de virtualizar la enseñanza”, desarrolló y subrayó como una de las decisiones más importantes la creación del programa “Seguimos educando” por parte del Ministerio de Educación. El objetivo principal de este programa es “llevar adelante todas las acciones para hacer efectivo el derecho a la educación”. En este sentido, el expositor enfatizó: “Se le da centralidad entre los objetivos de estos programas y se asocia esa decisión con la virtualización de las clases presenciales”.

María de los Ángeles Ramallo, por su parte, contó que “a raíz de la pandemia y del traslado de la enseñanza presencial a una virtual se desarrollaron estrategias a nivel estatal como a nivel virtual por parte de las universidades y también individuales por los docentes en sus cursos para conocer mejor las situaciones de los y las estudiantes y de qué forma la pandemia podría afectar su rendimiento en la cursada virtual”. Dentro de estas estrategias, se hicieron encuestas para conocer entre otras cuestiones con qué dispositivos y herramientas tecnológicas contaban los/as estudiantes; cuántas y cuántos tienen responsabilidades de cuidado y de qué forma esto podría afectar su cursada virtual; cuál era su situación laboral y cómo esto podría afectar su cursada y rendimiento; y también se preguntaba sobre las preocupaciones o temores que podían llegar a tener en este contexto. En este marco, la oradora destacó el valor que tienen las encuestas y explicó: “Muestran un universo de estudiantes muy diverso y heterogéneo con muchas desigualdades y la preocupación por saber de qué forma la enseñanza virtual puede afectar particularmente a determinados grupos más desaventajados”. En este sentido, expuso que “el tema de la inclusión y la igualdad en la Facultad no es un tema nuevo. Sabemos que el ingreso irrestricto a la universidad ha igualado en oportunidades de acceso, pero seguimos como problemas de deserción y diferencias en el rendimiento de los y las estudiantes y el traslado a una educación virtual podría acentuar esas desigualdades y esas diferencias”.

Por otro lado, manifestó una serie de reflexiones de los resultados de encuestas realizadas por docentes dentro de la Facultad, que “se relacionan con un ejercicio de una docencia más empática, receptiva y personalizada”, indicó y se preguntó si una docencia más personalizada puede ayudar al problema de la inclusión o a mitigar estos problemas.

Por último, Nancy Cardinaux manifestó: “Cuando se determinó el aislamiento pensé que se iba a dar una diferenciación tipo la de Apocalípticos e integrados como marcaba Umberto Eco, pero la verdad es que lo que se dejó escuchar y muchas son voces integradas que dicen que todo lo que se podía hacer en forma presencial se podía hacer en forma virtual y hasta hubo quienes decían que se podía hacer mejor”. 

Sin embargo, sostuvo: “Sabemos que no todo se puede hacer en forma virtual y es cierto que estamos en una primera instancia en la que recogemos algunas percepciones de los estudiantes y he visto que hay distintos datos, pero después es difícil poner en relación. Todavía no sabemos mucho sobre lo que pasa efectivamente en el proceso de aprendizaje, enseñanza y evaluación. Pronto lo vamos a saber pero por ahora tenemos solamente las impresiones que vamos generando a través de estos pocos sondeos más algunas experiencias propias”. Y analizó: “Hasta aquí la modalidad virtual, por lo menos en el campo de la educación jurídica, era un complemento que algunos y algunas docentes usaban más intensamente y, en otros casos, se tendía a usar poco o como repositorio”.

Por otra parte, señaló que en el país prácticamente no hay experiencia de educación virtual completa en el campo de grado, pero sí en posgrados. “Pareciera de que partimos de la premisa que a mayor autonomía de los estudiantes, menor necesidad de escolaridad o permanencia y, por ende, interacción cara a cara con los docentes en el marco de una institución para garantizar el proceso de aprendizaje. Esa diferencia entre niveles se marca bien con el CBC (...). Tenemos claro que ese primer año y ese aprendizaje del oficio del estudiante universitario requiere de un acompañamiento especial”, expresó.

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