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Año IX - Edición 169 04 de noviembre de 2010

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Conferencia del Profesor Gilbert Orsoni - “La actividad impositiva entre aspiraciones igualitarias, intervencionismo económico y corporativismo”

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La Facultad de Derecho ha invitado al Decano de la Faculté de Droit et de Science Politique de l’Université Paul Cézanne (Aix-Marseille III), profesor Gilbert Orsoni, quien dictó una conferencia que tuvo lugar el día 25 de octubre en el Salón Rojo de esta Casa de Estudios.

En primer lugar, el disertante consideró que se trata de un tema amplio que engloba la política fiscal en su integralidad. Así, brindó algunas explicaciones previas sobre el tema tributario fiscal, teniendo en cuenta el contexto del impuesto y su dimensión económica y social. Explicó entonces el ejemplo francés, que constituye un modelo en materia tributaria. “El impuesto es un acto político con dimensiones sociales, económicas y culturales; el vínculo entre impuesto y Parlamento, e impuesto y democracia es muy antiguo”, aseguró. En cuanto a las técnicas fiscales, comentó que en Francia el contribuyente tiene una relación difícil con los impuestos locales directos porque son ejemplos de arcaísmo, herederos de impuestos surgidos en la Revolución Francesa. Precisó entonces que si bien se reclaman reducciones del impuesto a las ganancias, no hay reclamos con respecto a otros. En este orden de ideas, recordó que este impuesto se paga después de haber recibido la ganancia, resultando una exacción de la cuenta bancaria, que se hace por medio de la transferencia del contribuyente a la Administración Fiscal.

Por otra parte, hizo referencia a la paradoja de Montesquieu, criticando aquellos que piensan que sigue vigente en la actualidad. Aclaró entonces que “según este autor, en regla general los impuestos pueden ser más fuertes en proporción a la libertad de los contribuyentes y hay que bajarlos a medida que la servidumbre aumenta ya que la compensación de la existencia de la libertad son los impuestos, pero en contrapartida con la dictadura, los impuestos son más bajos”.

A su vez, aportó una revisión histórica sobre el asunto, comenzando con la génesis del Estado moderno donde había una fiscalidad emergente y los recursos provenían del ámbito real. Resaltó además que en el Estado liberal clásico, el pensamiento económico era reticente a los impuestos y el gasto público. “Hacia la década del ‘80 y ‘90 surgió la expresión de un neoliberalismo bastante fuerte, ilustrado por Gran Bretaña y Estados Unidos; en América Latina hubo regímenes que iniciaron un camino de liberalismo muy fuerte con la idea de reducir el peso del impuesto”, manifestó. Puntualizó también que todo ello se acentuó como resultado del fenómeno de globalización, por el cual se asiste a una competencia muy sensible.

Examinó, asimismo, la proporcionalidad y progresividad de los impuestos, y se refirió al escudo fiscal, el cual consiste en que un contribuyente no puede pagar a la Administración Fiscal más de la mitad de sus ganancias. “Cuando se plantean estas situaciones, aparecen crisis con secuelas de déficit público considerable”, sostuvo. Planteó entonces que si se intenta disminuir el gasto público, se produce el fenómeno de que con la existencia del escudo fiscal, se va a solicitar más a contribuyentes más modestos. De tal modo, estimó necesario poner énfasis en la progresividad del impuesto, que fue muy marcada en ciertas épocas y que en algunos países ha llegado al 70%. Aludió también a las medidas fiscales que pueden favorecer a ciertas categorías de personas, con finalidades sociales, prima de empleo y reembolso de impuestos, para aquellos que realmente estén en la parte inferior de la escala fiscal.

En lo relativo al intervencionismo estatal y el corporativismo, analizó el gasto tributario en Francia. En virtud de ello, resaltó que hace 20 años se implementaron medidas de desfiscalización para territorios de ultra mar y tasas reducidas del IVA en los restaurantes, con la idea de reducir el costo de la amortización de la inversión permitiendo que un mayor número de industriales pudieran invertir con mayor o menor éxito.

Para finalizar, observó que el contribuyente en una sociedad de mercado cada vez más globalizada busca la protección de la categoría a la que pertenece, por su profesión, su familia, su jubilación y su vivienda, lo cual modifica los dispositivos políticos. Instó entonces a llegar a una especie de contrato fiscal entre el Estado y los ciudadanos, teniendo en cuenta el medio ambiente económico y la globalización. Así, sostuvo que el desarrollo de los países requiere que surjan necesidades en términos de protección social y la financiación se hace por vía de impuestos. “La idea es llegar a una colaboración más armoniosa entre los Estados para lograr una fiscalidad que esté más vinculada a la cooperación que al conflicto”, concluyó.